En el día a día estamos constantemente expuestos a todo tipo de sonidos. Por eso, un espacio acustizado es la mejor opción para aislarnos por un momento del ruido del ambiente.

Como bien sabemos, un ambiente ruidoso dificulta muchas acciones cotidianas como por ejemplo concentrarse en la lectura, en el trabajo o estudio, e inclusive en el descanso. 

La mayoría de estos sonidos están ligados al rol que juega la tecnología en nuestras vidas, de la cual no podemos librarnos tan fácilmente. Además, al salir a la calle nos encontramos con autos, camiones, colectivos, bocinazos y murmullos de la multitud. 

Pero más allá de los agentes externos que generan contaminación auditiva, en general pasamos alrededor del 90% de nuestro tiempo en interiores, ya sea en casa o en el trabajo, a menudo con poca preocupación por las cualidades acústicas, lo que hace que nuestro cuerpo permanezca en un estado de alerta constante. 

La falta de concentración por la exposición constante a los sonidos, es más perjudicial en el entorno laboral. 

Si bien los espacios abiertos en las oficinas facilitaron la comunicación y el trabajo en equipo, a muchas personas se les dificulta el poder concentrarse con ruidos frecuentes como por ejemplo de conversaciones cercanas, teléfonos o sonidos urbanos que ingresan por la ventana. 

Esto puede amplificarse aún más por el propio entorno, a menudo compuesto por superficies “duras” (mampostería, hormigón, vidrio) que reverberan el sonido varias veces, lo que hace necesario que las personas alcen la voz para ser comprendidas. 

Algunos de los principales problemas que causa la contaminación acústica pueden ser el estrés, taquicardias, aumento de presión arterial, insomnio y un constante estado de vigilancia. 

La solución: habitaciones acustizadas

Hay varias opciones en cuanto a materiales que presentan una solución a la hora de construir habitaciones que necesitan permanecer calmas y silenciosas, como por ejemplo un estudio o una habitación. 

Un aislante acústico sirve para disminuir o prácticamente eliminar el ruido en una habitación o en un determinado espacio. Para lograr dicho objetivo, debe colocarse el material seleccionado en paredes, pisos y techos.

Entre los más comunes encontramos la fibra de vidrio, que es también conocida como lana de vidrio. Este material funciona como aislante térmico y absorbente acústico. Está hecho a base de vidrio reciclado y arena fundida a altas temperaturas y sus ventajas más importantes es que es 100% reciclable y cero inflamable. 

Por otro lado, está la lana de roca, también llamada lana mineral. Se trata de un material ecológico utilizado en la construcción como aislante térmico y acústico. Este se elabora a partir de papel reciclado y cartón, con la adición de hidróxido de aluminio. Es considerado uno de los mejores aislamientos acústicos.

Para acustizar habitaciones, también suele utilizarse la espuma aislante, que es una lámina armada en base de betún elastomérico, flexible y de alta densidad. Además, incorpora una capa autoadhesiva en una de sus caras, lo que permite que su aplicación sea directa sobre la mayoría de superficies. Otra de sus principales ventajas es que es resistente al frío y al calor, y no absorbe agua.

Otra de las opciones más elegidas es la de la técnica multicapa, que consiste en colocar, como su nombre lo indica, varias capas alternadas de material aislante de ruido y pegarlos sobre la pared de la habitación a insonorizar. Con esta técnica, usualmente se consiguen mejores resultados y abarca 5 centímetros de grosor en la habitación.

¡Acustizá tus espacios y disfrutá de la tranquilidad del silencio!

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