Empiezo por el nombre de esta familia de plantas suculentas cuya pronunciación es más simple de lo que parece: “asfodeláceas”.

Por Prof. Claudio Doratto. Contactalo aquí 

Aquí se encuentran muchas crasas que forman parte de las colecciones particulares cuando se tiene una especial simpatía por ellas y también los cactus.

Y como el subtítulo de la nota lo referencia, tenemos al Aloe Vera y unas cuantas plantas más cuyas formas nos recuerdan a este ícono de la medicina casera.

Si contás con un jardín de bajo requerimiento hídrico te sonarán familiares los siguientes nombres: Gasteria, Kniphofia, Hemerocallis y Bulbine, por citar algunos de los géneros más utilizados de manera ornamental.

De las que cultivamos en macetas por su porte pequeño, tenemos las Haworthias provenientes en su mayoría de Sudáfrica y con especies tan llamativas como lo es tener parte de sus hojas transparentes (Hawortghia cooperi y H. obtusa “cristal”).

Otras asfodeláceas parecen pequeños aloes arrugados o con piel de cocodrilo; con pelos o con flores que recuerdan a los lirios y duran tan solo un día (Hemerocallis).

CUIDADOS

  • Las plantas de esta familia son bastantes resistentes al ser nativas de climas secos.
  • Toleran bien la falta de agua, pero no el exceso, y las altas temperaturas. Siempre conviene regar cuando el sustrato se ha secado.

  • Si por esa casualidad te olvidaste de regarla al punto en que el cepellón de raíces se separó de la maceta y cuando le agregás el agua pasa de largo; lo mejor será sumergirla y dejarla un rato para que todo el sustrato se hidrate.
  • Luego la sacás y dejás drenar antes de regresarla a su lugar.
  • Son capaces de soportar temperaturas bajo cero durante cortos espacios de tiempo, aunque estarán mejor si el invierno lo pasan con temperaturas por encima de los 5º C.

  • En verano será mejor que estén en “semisombra”, si donde vivís el sol es muy intenso.
  • En mi jardín las he ubicado en aquellos sectores que el sol directo les da en la mañana o en la tarde, evitando la franja central del día en donde la sombra de un árbol y arbustos las cobijan.
  • De esa forma evito que las hojas se quemen y tomen colores ocres o marrones.
  • Para simplificar la elección del lugar apropiado, es aquel en el que los rayos de nuestro astro rey no da en el horario que es nocivo para “tomar sol” y broncearnos. 

  • Tampoco las tengo ubicadas con exposición sur porque el invierno allí es más severo, el sol nunca da y algunas se hielan.
  • El sustrato, si las cultivás en macetas, puede ser del tipo universal (el que te venden en el vivero) al que le incorporás un poco de arena fina para mejorar el drenaje.
  • Cultivar ejemplares de esta familia es muy simple y si buscás especies de porte pequeño podrás diseñar y construir microjardines como te conté en la edición de abril de 2017.

En la próxima edición te llevaré a conocer un tipo de jardín de los que debería haber más en Mendoza: los “Jardines de Lluvia”.20

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