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Capillas con identidad, ejemplos que crean atmósferas, integran diferentes materiales y hacen un uso correcto de la luz.  Son estructuras diseñadas para reflexionar y orar. 

Por Arq. María Florencia Oña La Micela. Contactala aquí

La Capilla de San Benedicto está ubicada en Sumvitg. Fue diseñada por el arquitecto premiado Peter Zumthor en 1988. Modesta y con escala humana, el exterior de la capilla encapsula la belleza y simplicidad del trabajo del arquitecto; mientras que el interior muestra un trabajo a mano cuidadoso. Se ubica en la cima de una colina, la cual provee vistas deslumbrantes. 

Según palabras del arquitecto, su proceso de diseño comienza con el material, no se trata de las formas; se trata del espacio y el material. 

La forma cilíndrica de la estructura se me zcla naturalmente con el contexto donde se sitúa. La construcción utiliza técnicas tradicionales de las casas de los alrededores. 

Una solución elegante se da mediante la incorporación de la expresiva cubierta, la estructura tradicional de madera y el coronamiento de los paneles de vidrio, que permiten que la luz penetre al interior del edificio.

La Capilla San Bernardo está ubicada en La Playosa. Fue diseñada por el arquitecto Nicolás Campodónico. Se sitúa en medio de una arboleda, originalmente ocupada por una casa rural. La misma fue desmantelada para reutilizar los materiales; especialmente los ladrillos. 

La naturaleza impone sus condiciones en el lugar ya que no hay electricidad. En el límite entre la arboleda y el paisaje descampado, el volumen de la capilla se abre hacia el sol, capturando la luz natural del atardecer en el interior del edificio. En el exterior se encuentran dos postes separados, uno vertical y el segundo horizontal; como resultado se puede visualizar la sombra de estos elementos en el interior curvo, finalizando el recorrido cuando se solapan uno con el otro.  De este modo el edificio adquiere una dimensión cósmica. 

La capilla en Miljana está ubicada en Croacia. Fue diseñada por Álvaro Siza. Se ubica en la parte más alta de una ladera. Se construyó un volumen monolítico, casi completamente cerrado, revestido de piedra caliza. La proximidad al entorno indica la introversión ascética de la capilla. 

El arquitecto diseñó una zona de transición entre lo natural y lo artificial en forma de terraza con vistas a la región montañosa; de este modo se siente la transición a otro mundo. El mundo de la meditación y la espiritualidad. 

El edificio está marcado por la dualidad de su materialidad, los exteriores de piedra y el interior de hormigón. 

La luz natural solo entra por una abertura muy baja dispuesta horizontalmente detrás del altar, por lo que la luz artificial toma importancia; con el objeto de crear un espacio especial, recogido y estimulante. 

La dualidad se ve reflejada en la estructura de hormigón junto al portal de entrada que simboliza la escala humana y el interior de ocho metros de altura con la iluminación que hace que no tenga fin. Crea un espacio sagrado individual y universal.

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