Julia Halupczok
Fotos: Luis Guiñazú Fader.

Ingeniera agrónoma enamorada de la tierra y de los viñedos. Cuenta con 17 años elaborando vinos de alta gama y es una de las mujeres más sobresalientes de la Industria del vino mendocino.

Por Victoria Navicelli. Contactala aquí. / Fotos: Luis Guiñazú Fader.

¿Quién dijo que la poesía solo se escribe con letras? Para Julia Halupczok el vino es capaz de despertar sensaciones e inspirar momentos de la vida. Mendocina, se tituló en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo como Ingeniera Agrónoma. Se perfeccionó en Sonoma, California, Estados Unidos y, de muy joven, decidió volcar todo su conocimiento en el campo de la vitivinicultura. Los paisajes de viñedos y montañas han marcado su camino profesional y personal, tanto es así que, no solo se ha desempeñado como primera enóloga de reconocidas bodegas, sino que, en la actualidad, asumió la gerencia general y la jefatura de enología de la Bodega Casir dos Santos, ubicada en Maipú.

La avalan 17 años elaborando vinos de alta gama pero, sobre todo, la pasión y el entusiasmo con la que ha encarado su tarea profesional. Sencilla, pujante, creativa y capaz de revivir la historia de una bodega fundada en 1862, la Bodega Casir dos Santos. Asegura que, al ser convocada para ocupar el puesto “deseando realizar un cambio y asumir un nuevo desafío. Me atraía la idea de tomar las riendas y realizar la gestión integral de una bodega, en la que se pueda trabajar la marca, participar activamente del desarrollo estratégico, sin dejar mi gran pasión el contacto con la tierra, elaborar vinos. Cuidado con lo que sueñas, me dije”.

Julia Halupczok
Fotos: Luis Guiñazú Fader.

¿Por qué el vino?

Siempre me gustó estar al aire libre y las ciencias exactas. Cuando realicé las prácticas en una bodega mendocina, me enamoró la pasión con la que se trabaja la tierra y, sobre todo, en la época de cosecha. Me generó admiración el desafío, incluso del mismo cuerpo físico, para producir un buen vino.

Creaste tu propio vino… Pulso

Una vez que entré en el mundo del vino esa misma pasión me motivó para todo y, sobre todo, tener mi propio vino. Por un lado, fue el camino para lograr mi sueño, que era el ser primera enóloga de una bodega y, por otro lado, encarar un proyecto propio con una gran colega.

La vid es una de las economías fundamentales de la provincia, es una economía pujante y en alza. ¿Mendoza esté a la altura de las circunstancias?

Mendoza tiene muchos más años de trayectoria en lo que respecta al mundo de la vitivinicultura. Más allá de eso, es importante reunirse en pos de la actividad, y “pujar” como país, más que como provincia.

Todos estamos a la altura de las circunstancias. Podríamos potenciar mucho más lo que tenemos y lo que hemos conseguido, tanto en términos naturales como en recursos humanos y profesionales. Esto sería posible si los objetivos fuesen más claros y todos persiguiéramos los mismos propósitos. Somos muchos dentro de una misma industria que debe aprender a trabajar en equipo.

El vino invita a compartir, a vivir los sabores, los aromas, las texturas. Es un producto que acompaña momentos como ningún otro, pues no existe la poesía que brinda un buen vino.

Te desempeñaste en una bodega, la cual se caracteriza por tener prácticas sustentables, ¿a qué refiere?

En finca Sophenia, donde me desempeñé hasta diciembre pasado, cuenta con una certificación de sustentabilidad tanto en viñedos como en bodega. En Bodega Casir dos Santos, estamos transitando el camino de la sustentabilidad, está en la filosofía de la empresa. Asimismo, se ha desarrollado una nueva educación en las bodegas, especialmente en el uso del recurso hídrico. Hacer uso del agua con responsabilidad durante todo el proceso.

¿Qué desafíos te quedan por delante?

Los desafíos son parte de la vida. No pienso en otro desafío más que el que estoy encarando en este nuevo puesto de trabajo. Más que nada, porque es una bodega en crecimiento y tengo mucho por desarrollar. Tengo mi energía y foco puesto en eso.

Se ha desarrollado una nueva educación en las bodegas, especialmente en el uso del recurso hídrico.

¿Y cuál fue tu emoción al encarar el proyecto?

No te voy a negar que al principio me sentí asustada, ya sea por la responsabilidad o por el desafío que implica. Pero, a poco más de un mes, me estoy acomodando a la actividad, a la gente, a la tarea y lo estoy disfrutando mucho. Estoy enfocada también en ganar más energía y experiencia.

¿Un mentor o referente en el campo?

Didier Debono, es una persona que siempre estuvo presente en diferentes momentos de mi trayectoria, acompañó ese proceso. Puedo decir que la impronta que tiene mi trabajo, en parte, tiene su huella. Igualmente, existen muchos otros colegas que han estado presentes en mi carrera.

Julia Halupczok
Fotos: Luis Guiñazú Fader.

¿Tu vino preferido?

Voy pasando por épocas. En algunas disfruté mucho del cabernet franc, y sigo encantada con esa variedad. Ahora, me he inclinado con el syrah, ya sea para beber o para hacer. Igualmente, me gusta hacer todos los vinos y, disfrutarlos en todo momento. Me gusta mucho lo que hago y, siempre encuentro algo especial en cada variedad.

¿Cuál crees que es el sentido de beber vino?

¡El placer! El vino es la mejor bebida para compartir con alguien querido y en un momento especial. Es una actividad que implica tanta pasión, entusiasmo y alegría, que es imposible que toda esa energía no se manifieste en el producto; y llegue al consumidor.

El vino invita a compartir, a vivir los sabores, los aromas, las texturas. ¡Es completo en todos los sentidos! Es un producto que acompaña momentos como ningún otro, pues no existe la poesía que brinda un buen vino.

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