La Édition Cuisine de la iniciativa que busca destacar los mejores proyectos gastronómicos integrales de la Argentina por su excelencia y su visión transformadora, ya tiene a los tres finalistas de esta temporada.

Por Redacción CH Vinos

Baron B dio a conocer los tres proyectos finalistas de la 3era edición del “Prix de Baron B – Édition Cuisine”, la iniciativa que busca destacar, desde 2018, los mejores proyectos gastronómicos integrales de la Argentina por su excelencia y su visión transformadora.

Los tres finalistas seleccionados por el jurado son: María Florencia Rodríguez, dueña y chef de El Nuevo Progreso: cocina + arte, restaurante situado en Tilcara (Jujuy), inspirado en el producto ancestral andino, los pueblos originarios y la multipluralidad de la inmigración; Paula Chiaradia, desde Trevelin (Chubut), presenta su proyecto Fonda Sur, restaurante sin carta y en el que la naturaleza y su cambio de estaciones impone el ritmo tan particular de la cocina patagónica; y Saúl Lencina, de Posadas (Misiones), creador de Poytava, cocina misionera, basado en la cocina guaraní, la recolección del alimento silvestre, la huerta, fusionándola con las diferentes culturas que poblaron alguna vez la región.

En esta oportunidad, más de 50 proyectos de todo el país se postularon para concursar en la 3era edición del “Prix de Baron B – Édition Cuisine”, el premio de Baron B que busca reconocer la excelencia de los mejores proyectos gastronómicos integrales de Argentina por su sustentabilidad y visión transformadora. Los destacados son aquellos que trabajan a través de las materias primas, la innovación técnica, y su relación con el entorno.

Mauro Colagreco, integrante del jurado, recibirá al ganador en Francia, en su restaurante Mirazur.

Los tres proyectos finalistas fueron elegidos por un jurado de excelencia conformado por Mauro Colagreco, presidente del jurado y creador de Mirazur, restaurante reconocido con tres estrellas Michelin; la reconocida chef brasileña Manoella “Manu” Buffara, autora del restaurante Manu en Curitiba, destacada en el mismo como “cocinera a seguir” y hacedora de un extenso trabajo social y comunitario alrededor de su proyecto; el prestigioso Richard Geoffroy, chef de Cave de Dom Perignon durante 28 años y dueño de una experiencia infinita de excelencia en el mundo de los espumosos y alta gastronomía; y Martín Molteni, dueño de Pura Tierra y pionero en la gastronomía autóctona de alta gama.

Como en todas las ediciones, los participantes presentan su proyecto explicando el valor agregado que lo hace transformador desde una mirada sustentable junto con un plato que represente de la mejor manera todas las historias de su proyecto.

Los tres cocineros finalistas participarán de un acontecimiento final el 26 de agosto, en el que realizarán sus recetas en vivo para que luego el jurado determine quién de ellos es el ganador del Prix de Baron B – Édition Cuisine 2021.

El Corcho, símbolo de Baron B, y premio del concurso.

El ganador será premiado con el “Prix de Baron B – Édition Cuisine”, un corcho bañado en oro tallado por el orfebre argentino, Juan Carlos Pallarols. Además, viajará a Francia donde tendrá el honor de poder realizar una pasantía de una semana en el mejor restaurante del mundo de la mano de Mauro Colagreco.

Cada uno de los tres finalistas

María Florencia Rodríguez es porteña de nacimiento y jujeña por elección. Llegó a Jujuy en 2003 para montar El Nuevo Progreso, cocina +arte, junto al artista Fernando Fernández en Tilcara donde trabajan con el color, el sabor, la textura y el tiempo cíclico. Rodríguez entiende que la cocina no es solo nutrición o sabores, sino también ritual y cultura. Ofrece un menú basado en el tiempo cíclico, la sustentabilidad y en la cosmovisión andina, utilizando alimentos que provienen de pastores, pequeñas huertas, floricultores y queseros de las cuatro regiones de Jujuy. El plato que presentó es tamal de gallo y maíz morado, fondo de kalapurca, milpa y flores, maridado con Baron B Extra Brut. Eligió el tamal porque representa a Jujuy; la kalapurca es una sopa que se cocina con piedras calientes, y la hizo con charqui de gallo, chuño, yuyos y molle; la milpa representa el policultivo mesoamericano, la rotación y lo sustentable, aquí está presentada en una crema cítrica de habas, milpa de locoto, cayote, hígado y semillas de zapallo; el plato también contiene flores y brotes, que indican la vida y los colores de la quebrada, incorporadas en un crocante de quinoa y maíz.

Paula Chiaradia es de Bahía Blanca y patagónica por elección. Estudió Gastronomía en Bahía Blanca; luego comenzó a viajar y conocer otras cocinas en Patagonia y en el norte del país. Tuvo una experiencia en ElBulli de Ferran Adrià, que marcó un antes y un después en su vida, volvió al país con la idea de armar un proyecto propio y eligió la Patagonia para unir su pasión por la cocina y por la naturaleza. Así nació, hace 10 años, Fonda Sur, Bistró& Almacén, en Trevelin. Se trata de un proyecto en el cual se trabaja sin carta, ya que los platos van cambiando con las estaciones. La cocina de Fonda Sur se sustenta con la producción local y la recolección natural, tiene su propia huerta. A su vez trabaja exclusivamente con productores que cultivan sin uso de agroquímicos y nutren la tierra de manera natural; en el caso de las carnes y aves, opta por productores que hacen un manejo holístico, con ganadería regenerativa. Para concursar, Chiaradia presentó un confit de pollo de campo, cremoso de trigo mote, hongos silvestres, yema curada con sal marina y merkén, pebre de nalca y salsa gribiche, maridado con Baron B Brut Nature. Eligió un pollo criado de manera noble y natural por productores locales en el Valle de Trevelin. La pechuga de pollo es confitada y luego, dorada con manteca y miel de la zona, cubierta con polvo de hongos silvestres y microverdes orgánicos de Trevelin. La yema es curada con sal marina de la costa de Chubut y con merkén (condimento ancestral elaborado por familias originarias). Las salsas que acompañan el plato son pebre de nalca (planta nativa) y gribiche, hechas con huevos de campo.

Por su parte, Saúl Lencina se define como cocinero y recolector, nació en Capilla del Señor, provincia de Buenos Aires. En 2011 se muda a Posadas. Su proyecto evolucionó hasta ser Poytava, cocina misionera, un restaurante que lleva a la cocina guaraní como concepto general, donde la recolección de alimento silvestre, la huerta propia, el productor y las comunidades mbya guaraní son lo que los define. Trabajan únicamente con materia prima local y son guardianes de semillas nativas, modifican su carta cada 3 meses, adaptándose a lo que cada temporada le brinda. En esta empresa familiar, investigan y trabajan con más de 15 especies de hongos silvestres, más de 20 frutas nativas y hierbas. La sustentabilidad es para Lencina una responsabilidad y en Poytava la llevan como bandera, reciclando, reutilizando y reduciendo los productos inorgánicos. El plato presentado es vorí vorí de gallina maridado con Baron B Brut Nature. El vorí vorí nace en la cultura mbya guaraní y son bolitas de harina de maíz que se cocinan en caldo de gallina; el caldo es de gallina pampera, sumada una mirepoix clásica; apio, cebolla y zanahoria, ajo, cedrón de hoja larga, pimientas silvestres: aguaribay, pimienta rosa y molle dulce.

Deje su respuesta

Please enter your comment!
Por favor introduzca su nombre