El diseño de espacios verdes con una impronta regional es hoy un camino de vanguardia: resignifica la vegetación y aporta identidad al lugar.

Por Prof. Claudio Doratto

La disminución de las reservas de agua dulce en nuestra cordillera (que determina cada día un paso más dentro de la crisis hídrica) hace que la mirada de quienes estamos en el diseño y desarrollo de los jardines, se fije en aquellas plantas de bajo consumo hídrico.

Como hemos visto en ediciones anteriores, el xeripaisajismo está pasando de ser una novedad, a un estilo de jardín más frecuente y con impronta propia de nuestra zona.

Cuando la meta es cuidar de los recursos –como el agua-, una conveniente selección de las plantas a incluir en el jardín ayudará a ello en gran medida. Y qué mejor que elegir entre aquellas que han evolucionado junto a nuestro paisaje.

Es posible imaginar el ceño fruncido del lector y en sus pensamientos la igualdad entre “nativo” y “feo”, pero no es así. Muchas especies vegetales tienen ese “no sé qué” que las hace ver lindas cuando se las combina correctamente con otras nativas, o incluso con aquellas que el hombre ha importado.

Si bien el listado de plantas nativas es amplio, compartimos en esta nota una selección que podés incluir en casa.

Olivillo (Hyalis argentea)

Es una planta herbácea muy rústica o fuerte, de follaje gris o verde grisáceo. Puede alcanzar el metro de altura en nuestra zona. Posee flores de color rosa pálido. Crece formando matas que se expanden gracias a las raíces rizomatosas que posee.

Cada dos o tres años es conveniente recortar la planta para favorecer la emisión de nuevos brotes y evitar que adquiera un estilo salvaje y deslucido. Aunque depende de los gustos personales realizar esta práctica. Útil para borduras, canteros de los que pueden colgar como una pequeña cortina, rocallas, y más.

Cortadera (Cortaderia selloana)

Gramínea de gran porte pudiendo alcanzar los 3 metros de altura con sus espigas, y superar el metro y medio de diámetro. Posee hojas con bordes aserrados con filo (de ahí cortadera). Se pueden emplear en grandes superficies como elementos individuales o generar cortinas que pueden ocultar estructuras, como canales o delimitar sectores a modo de cerco verde.

Requiere de una poda de mantenimiento eliminando las espigas cuando se secan al igual que las hojas viejas. Cada tres o cinco años es probable que requiera de una poda de rejuvenecimiento al finalizar el invierno cortando todo el follaje, limpiando y dando lugar a las nuevas hojas.

Coirón (Nassella tenuissima)

Coirón significa “pasto duro” y bajo este nombre común se reúnen muchas plantas que también se pueden emplear de forma ornamental, hoy elegí a la Nassella. Es una planta de crecimiento en otoño-invierno con floración en primavera. De mucho valor ornamental por el brillo de sus espigas y el movimiento que tienen con el viento o una brisa.

Se reproducen fácilmente por semilla pudiendo convertirse en invasora. Prosperan bien a pleno sol, pero también lo hacen con sombra parcial. Puede emplearse en grupos para cubrir sectores o en forma aislada.

“Cuando la meta es cuidar de los recursos –como el agua-, una conveniente selección de las plantas a incluir en el jardín ayudará a ello en gran medida.”

Lagaña de perro (Caesalpinia gilliesii)

También conocida como barba de chivo. Es un arbusto con flores amarillas con estambres y estilos rojos que sobresalen de la flor. Los pétalos fueron empleados para teñir de color amarillo. No es exigente en cuanto al tipo de suelo, riego ni fertilidad; pero sí lo es en cuanto al drenaje, que debe ser bueno.

Su floración ocurre bien entrada la primavera. Se puede emplear como elemento aislado en el jardín o formando pequeños grupos. Hay que considerar dos cosas antes de elegirla: tiene follaje caduco y, es importante evitar colocarla cerca de ventanas. Esto se debe a que su perfume no es muy agradable. Puede llegar a los 3m de altura.

Botón de oro o melosa (Grindelia spp.)

Sus flores de apariencia similar a una margarita de color amarillo aparecen en verano. Es un pequeño arbusto perenne, pegajoso.

No son exigentes ni al suelo, ni al riego. Se reproduce fácilmente por semillas.

Chañar (Geoffroea decorticans)

Es un arbusto o árbol pequeño de follaje caduco de color verde grisáceo. Florece en la primavera temprana, de color amarillo u ocre con estrías rojizas.

Posee raíces gemíferas por lo que producen pequeños matorrales. Posee un fruto que es comestible.

Vara de oro (Solidago chilensis)

Esta planta perenne, rizomatosa, forma naturalmente macizos que pueden alcanzar el metro y medio de altura. Florece desde el verano hasta entrado el otoño con flores de color amarillo vibrante.

Al momento de emplearla en paisajismo es importante conocer que es muy visitada por las abejas. No es exigente en sus necesidades de suelo y agua.

Otras plantas que también podés incluir en tu jardín son: zampa (Atriplex ssp.), coirones no citados (Nassella tenuis, Jarava ichu, Pappostipa vaginata, etc.), chañar brea (Cercidium praecox). Con respecto a esta última, en el mercado se comercializa un híbrido sin espinas, y más. Te recomiendo el libro “Deserta 3: Flora popular mendocina”, de Adrián Ruiz Leal, cuenta con las ilustraciones de José Ambrosetti y Fidel Roig; para conocer otras opciones.

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