Más que una simple fritura, las tortas fritas son un emblema de la gastronomía argentina, un refugio para el alma en los días lluviosos y un legado de nuestras tradiciones.
Hay aromas que nos transportan a la infancia, a la casa de la abuela, a tardes de lluvia y mate caliente. El de las tortas fritas es, sin duda, uno de ellos. Este sencillo pero delicioso manjar de la cocina criolla argentina ocupa un lugar privilegiado en el corazón de muchos, no solo por su sabor inconfundible, sino por lo que representa: un arraigado ritual de hospitalidad y calidez.
Un origen humilde y universal de las tortas fritas
Aunque se las asocia fuertemente con Argentina y Uruguay, las tortas fritas tienen raíces que se extienden más allá de nuestras fronteras. Su origen se remonta a la influencia de la cocina española y árabe, que introdujo masas fritas a la región. Con el tiempo, se adaptaron a los ingredientes y costumbres locales, dando lugar a la versión que hoy conocemos. Eran un alimento básico y económico, fácil de preparar con pocos ingredientes disponibles en cualquier hogar de campo.
La tradición de prepararlas en días de lluvia no es una coincidencia. En épocas pasadas, cuando el trabajo en el campo se detenía por el mal tiempo, las familias aprovechaban para quedarse en casa. Con la lluvia,
nacía la excusa perfecta para amasar y compartir este festín casero.
La Receta y los secretos mejor guardados
La receta básica de las tortas fritas es sorprendentemente simple: harina, grasa (vacuna o de cerdo, aunque hoy se usa también aceite), agua tibia y sal. Algunas versiones añaden un toque de levadura o polvo para hornear para darles más aire y esponjosidad.
Tips esenciales
- La grasa: Es el ingrediente estrella. La grasa vacuna les da un sabor auténtico y una textura inigualable. Si usás aceite, elegí uno neutro.
- Amasado justo: No es necesario un amasado prolongado. Solo lo suficiente para integrar los ingredientes y obtener una masa suave y elástica. Un breve reposo (15-30 minutos) ayudará a que se relaje.
- Estirado uniforme: Estirá la masa de manera pareja, ni muy fina (para que no queden secas) ni muy gruesa (para que se cocinen bien por dentro). Unos 3 a 5 milímetros es lo ideal.
- El agujerito: No olvidarse de hacerles un agujero en el centro antes de freír. Esto ayuda a que se cocinen de manera uniforme y no se inflen demasiado.
- Temperatura del aceite: Fundamental. El aceite o la grasa debe estar caliente (unos 170-180°C) pero no humeante. Si está muy frío, la torta absorberá demasiada grasa; si está muy caliente, se dorará por fuera y quedará cruda por dentro.
- Escurrido: Una vez doradas por ambos lados, retirarlas y escurrirlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
La receta
Ingredientes
- 500 g de harina 000 ( o mezcla de 250 g de harina leudante y harina 000)
- 1 cucharada de sal
- 250 cc de agua
- 75 g de grasa vacuna blanda (o margarina o manteca)
- Abundante aceite o grasa para freír