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    Como una manera de entrelazar y construir experiencias vinculadas al mundo del vino y el café, Club del Vino une vivencias únicas. Una exquisita apuesta de la arquitecta Camila Alonso Marchesi. 

    Un nuevo capítulo para una casona histórica resignificada para disfrutar encuentros y construir experiencias, que cobijan y expanden al mundo su conocimiento del vino y el café, es posible. Se trata de Club del Vino, la posibilidad de vivir un encuentro bajo una arquitectura doméstica, ubicada sobre Avenida Emilio Civit. Un proyecto de Camila Alonso Marchesi. 

    Identidad arquitectónica 

    Club de Vino se aloja en una antigua casona de aproximadamente 450 m² cubiertos y 250 m2 de espacios exteriores. “La propuesta surge a partir de una doble intención: adaptar la propiedad a un nuevo programa corporativo y comercial-experiencial vinculado al vino, y recuperar la identidad arquitectónica con la que fue concebida originalmente”, destacó la arquitecta. 

    La reutilización adaptativa como estrategia de diseño 

    Lejos de imponer una nueva estética,el proyecto busca redescubrir y poner en valor la esencia colonial del inmueble, devolviendo protagonismo a materiales nobles, proporciones y atmósferas que dialogan con la historia del lugar y construir desde ahí, una experiencia contemporánea arraigada en su propia memoria”, contó la profesional.  

    “La arquitectura existente se convierte así en soporte de una nueva experiencia vinculada al vino en el corazón de la ciudad, donde cada ambiente conserva su escala doméstica y esto favorece una relación más cercana y personal entre los usuarios y el espacio”, detalló la arquitecta. Los antiguos dormitorios y salas de estar se transforman en salas de reuniones, espacios de degustación, áreas de trabajo y ámbitos de encuentro.  

    Se evitó cualquier modificación estructural que pudiera comprometer el edificio existente, manteniendo intacta la configuración espacial original y minimizando las intervenciones irreversibles. 

    Recuperar la esencia, reinterpretar el espacio 

    Uno de los gestos más significativos del proyecto fue la recuperación y reinterpretación de los pisos originales. El mosaico granítico existente en la galería del acceso principal fue tomado como punto de partida para diseñar el nuevo patio delantero. A partir de un trabajo artesanal desarrollado especialmente para la obra, se reprodujo el patrón original de piezas claras con rombos negros en sus vértices, extendiendo esta materialidad hacia el exterior y consolidando una lectura continua entre interior y espacio abierto.  

    Cata y vino 

    La gran sala de cata, degustaciones y reunión constituye uno de los espacios más representativos del proyecto. Allí se disponen 2 largas mesas comunitarias realizadas en madera maciza, acompañadas por estructuras metálicas que sostienen la iluminación lineal suspendida, formando un conjunto sólido y atractivo, que a su vez le deja mucho protagonismo al lucernario existente en la cubierta.  

    La iluminación como herramienta de diseño 

    La iluminación fue concebida como un elemento fundamental en la construcción de las distintas atmósferas del proyecto. Mediante la incorporación de sistemas de rieles magnéticos se logró una solución flexible y adaptable, capaz de combinar iluminación puntual, ambiental y de acento según las necesidades de cada espacio.  

    “Más que iluminar los espacios, el proyecto utiliza la luz para dirigir recorridos, destacar materialidades y productos y construir diferentes escenas dentro de una misma experiencia”. 

    La experiencia del socio del club 

    La cava, contigua a la sala de degustación, se concibe como una experiencia inmersiva y de membresías, concebida como una extensión de la experiencia personalizada que ofrece el club.  En su interior, combina revestimientos de madera, iluminación escénica y guarda + exhibición de botellas dentro de un ambiente de escala íntima y fuerte identidad sensorial, con su correspondiente refrigeración.

    Rescatar el carácter, proyectar el presente 

    Más que una simple refuncionalización, Club de Vino propone una estrategia de conservación activa. El proyecto demuestra que es posible adaptar edificios existentes a nuevas formas de uso sin renunciar a su identidad. 2La intervención entiende el patrimonio no como una pieza congelada en el tiempo, sino como una estructura viva capaz de incorporar nuevas actividades y contar nuevos relatos”, concluyó la especialista. 

    “El proyecto busca redescubrir y poner en valor la esencia colonial del inmueble”

    FICHA TÉCNICA

    • Proyecto: Club de Vino
    • Ubicación: Av. Emilio Civit 272, Ciudad de Mendoza, Argentina
    • Superficie intervenida: 450 m² cubiertos + 250 m² exteriores
    • Proyecto: abril, mayo, junio y julio 2025
    • Obra: septiembre, octubre, noviembre y diciembre 2025 
    • Arquitectura, interiorismo, equipamiento y dirección de obra: Arq. Camila Alonso Marchesi
    • Administración, coordinación y ejecución de obra: Arq. Leandro González
    • Equipo colaborador: Arq. Candelaria Martín · Arq. María Willink 

    PROVEEDORES DESTACADOS

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    Redacción Mundo CH

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