Cómo crear un refugio único y personal para relajarse frente al ritmo acelerado de la rutina.
Ayer me senté en mi jardín mirando un rincón que tengo armado debajo de un jacarandá con un banco de piedra y rodeado de plantas exuberantes. Está ubicado en un lugar en el que hace años había construido una cascada y estanque. Está en una esquina muy tranquila, fresca y con visión de todo el jardín incluyendo la pequeña huerta.
No creas que el espacio es muy grande, son casi 50 metros cuadrados con forma de “L” y allí en donde las líneas de la letra convergen se encuentra el espacio para meditar y reflexionar.
Las paredes de ladrillo visto están cubiertas parcialmente por plantas trepadoras entre las que se encuentra un jazmín y acompañan a ambos lados del banco un par de macetas con herbáceas y bulbosas que aportan textura, color y delicados perfumes.
Así es mi rincón para meditar, para leer y reflexionar. Un espacio íntimo que me abraza en los momentos de introspección y me ofrece un refugio frente al ritmo acelerado de esta vida moderna.
Veamos ahora algunas características generales de estos espacios que pueden estar en tu jardín, terraza o formando parte de un jardín terapéutico pues no hace falta tener todo un jardín zen para meditar. Aunque sería estupendo contar con uno ¿verdad?
Características de un Jardín de Meditación
- Diseño y Estructura: Estos jardines suelen ser espacios compactos que buscan fomentar la tranquilidad y la reflexión. Elementos como senderos serpenteantes, áreas de descanso y vegetación seleccionada cuidadosamente son comunes en su diseño. La disposición de los elementos está pensada para guiar al visitante hacia una experiencia contemplativa.
- Elementos Naturales: La selección de plantas es esencial para crear un ambiente sereno. Especies como el bambú, la lavanda y los helechos son populares por sus propiedades calmantes. La incorporación de agua en movimiento, como fuentes o pequeños estanques, añade un efecto sonoro relajante que enriquece la experiencia sensorial.
- Elementos Arquitectónicos: Estructuras como pérgolas, bancos de piedra y esculturas no solo embellecen el espacio, sino que también invitan a la contemplación y al descanso, ofreciendo puntos focales para la meditación. Estos elementos arquitectónicos ayudan a crear un entorno acogedor y propicio para la reflexión.
Beneficios de un Jardín de Meditación
- Psicológicos: La práctica de la meditación en estos entornos ha demostrado reducir el estrés y la ansiedad. Estudios científicos han evidenciado que la meditación puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y promover una mayor sensación de bienestar. Además, el contacto con la naturaleza se asocia con una mejora en el estado de ánimo y una mayor capacidad cognitiva.
- Físicos: La exposición regular a entornos naturales, como los jardines de meditación, contribuye a la reducción de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, mejorando el bienestar físico general. La práctica de la meditación está asociada con una mejor calidad del sueño y una mayor capacidad para manejar el dolor.
- Sociales: Aunque están diseñados como espacios personales, los jardines de meditación pueden servir como lugares para encuentros tranquilos, fomentando la conexión social y el sentido de comunidad. Compartir este espacio con otros puede fortalecer los lazos sociales y promover un ambiente de paz colectiva.
Si bien hay mucho para hablar de esta tipología de jardines, no quiero avanzar en temas más técnicos así termino comentándote que si contás con un espacio verde propio, o tenés una plaza o parque cerca, te podés ir a sentar para dedicarte a contemplar el espacio; porque con apenas 10 o 20 minutos, lograrás importantes beneficios en tu salud mental y física, reduciendo el estrés y otros “males” de la vida moderna.
En el cierre del artículo te invito a que te regalés esos momentos de introspección o meditación, rodeado de naturaleza y me contés cómo te sentís luego de dicha práctica.