Esta construcción, atrae a turistas de todo el mundo que pueden alquilar la vivienda y disfrutar del mar, el sol y una vista única.
Esta casa de playa, ubicada en Puerto Escondido de Oxaca (México), es sinónimo de descanso, paz y contacto con la naturaleza. La construcción, surgió del concepto de armonía entre la arquitectura y su entorno.
Esta construcción, atrae a turistas de todo el mundo que pueden alquilar la vivienda y disfrutar del mar, el sol y una vista única.
Esta vivienda, se divide en tres grandes módulos que otorgan protagonismo a su entorno natural, dando lugar a una atmósfera mística y especial, abundante en hermosos pasillos interiores decorados con vegetación local, espacios de relax natural, acabados artesanales y vistas panorámicas a la playa.
Los responsables de esta vivienda fue el Taller Alberto Calleja, quienes se decidieron a crear espacios en concreto y madera, con el protagonismo de las grandes aberturas que lograron aligerar y sumar luz a la imponente casa de playa.
Los dos volúmenes de concreto se desfasan entre ellos, pero sus arquitectos mantuvieron una conexión de diseño entre las dos arquitecturas.
En el centro, un patio con espejos de agua y vegetación conectan los volúmenes separados de la construcción.
La vegetación se inserta a la arquitectura, como conector visual para los espacios interiores.
Un patio con espejos de agua y vegetación conectan los volúmenes separados de la construcción.
En el área de los dormitorios no hay ventanas sino puertas abatibles que conectan los espacios con el exterior.
Casa Malandra es un solicitado Airbnb, que puede alojar hasta diez huéspedes, especialmente pensado para familias y grupos grandes de amigos.