Con una propuesta sobria y contemporánea, el proyecto dialoga directamente con la luz del oeste mendocino mediante el uso expresivo del hormigón visto y la piedra local. Una obra concebida por el estudio Zócalo Arquitectura.
En un terreno con ligera pendiente sobre el Pedemonte mendocino, en la zona de Vistalba, Luján de Cuyo, se erige esta vivienda unifamiliar organizada a partir de planos horizontales y volúmenes puros. La obra, proyectada y dirigida por el estudio Zócalo Arquitectura —liderado por los arquitectos Agustín Morales y Matías Sombra—, plantea un diálogo constante con la geografía andina a través de una materialidad sólida pero permeable a la luz.

“El proyecto busca alejarse del artificio formal para dar lugar a una respuesta sincera al sitio: la orientación, las vistas a la cordillera y la protección del sol de la tarde articularon cada una de las decisiones proyectuales”, explicaron los profesionales.
Esencia de la obra
El eje conceptual de la propuesta reside en la continuidad entre el interior y la inmensidad del paisaje. La casa no pretende interrumpir el entorno, sino enmarcarlo a través de volúmenes de hormigón visto que parecen emerger de la propia tierra.

La piedra rústica de cantera local constituye la base tectónica de la vivienda, aportando textura y arraigo territorial a los muros principales. Como contrapunto, el hormigón visto otorga serenidad estructural y define los volados horizontales que protegen los espacios interiores de la radiación solar directa.
“Concebimos la obra desde la austeridad de los materiales y la riqueza espacial. No hay revestimientos cosméticos; la estructura es, a la vez, la envolvente y la expresión estética de la casa”, compartieron desde el estudio.
El proceso proyectual
El recorrido comienza en un patio de ingreso resguardado, delimitado por un muro ciego de piedra que otorga intimidad hacia la calle. Este espacio de transición gradúa el paso del ámbito público al privado, introduciendo una atmósfera serena antes de cruzar la puerta principal de listones de madera de incienso.

Una vez adentro, la circulación se articula de forma fluida a lo largo de un eje longitudinal que conecta las áreas sociales con el jardín posterior y la piscina. La altura del cielorraso en el estar principal se eleva para acentuar la amplitud espacial y capturar las vistas a las altas cumbres mediante paños fijos superiores.
Materialidad e interiorismo
“La elección de los materiales responde a un criterio de atemporalidad, bajo mantenimiento y pertenencia al lugar”, precisaron desde Zócalo Arquitectura.
El hormigón visto marca el ritmo de la obra. Su textura encofrada en pino deja huella del proceso artesanal de obra, generando superficies expresivas que cambian de tonalidad según la hora del día y el ángulo de la luz solar. La piedra local actúa como nexo con el terreno, mientras que el vidrio de gran formato diluye la frontera entre el adentro y el afuera.

En el interiorismo, la premisa de calidez táctil complementa la frialdad del hormigón. El mobiliario fue diseñado en gran parte a medida en madera de guatambú y petiribí de líneas despojadas, integrándose de manera orgánica a la arquitectura. En los textiles predominan géneros naturales como el lino y la lana tejida a mano en tonos neutros y terrosos, aportando confort térmico y visual. La propuesta lumínica combina una iluminación técnica embutida e imperceptible con piezas puntuales de luz cálida y cenital sobre la mesa del comedor y áreas de lectura, acentuando las texturas de los muros de piedra durante la noche.
El paisaje como articulador
El paisajismo, proyectado en conjunto con la obra civil, rescata especies autóctonas del matorral mendocino como jarillas, coirones y aguaribayes, reduciendo el consumo hídrico y consolidando la integración de la vivienda con su entorno natural inmediato.
El resultado es una arquitectura de carácter tectónico, sereno y atemporal, donde la nobleza de la materia y la fuerza de la luz mendocina terminan de definir la identidad del hogar.

“Una vivienda donde la piedra sostiene, el hormigón protege, el vidrio conecta y la cordillera otorga el marco definitivo”, concluyeron los arquitectos.
FICHA TÉCNICA
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Proyecto: Vivienda Unifamiliar (Casa Pedemonte)
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Ubicación: Vistalba, Luján de Cuyo, Mendoza
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Año: 2026
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Superficie: 285 m²
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Proyecto y Dirección Técnica: Zócalo Arquitectura (Arq. Agustín Morales, Arq. Matías Sombra)
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Colaboradores: Arq. Julieta Ríos, Arq. Santiago Benítez
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Cálculo Estructural: Ing. Carlos Lucero
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Paisajismo: Estudio Botánica
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Materialidad: Hormigón visto, piedra de cantera local, vidrio, madera de incienso y petiribí, microcemento, lino natural.
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Fotografía: Arq. Gonzalo Viramonte
Proveedores Materiales:
- Aberturas y vidrios: Mendoglass / www.mendoglass.com
- Revestimientos y sanitarios: Hipercerámico / www.hiperceramico.com
- Hormigón elaborado: Palumbo / www.palumbomza.com.ar
- Textiles y cortinas: Gavel / IG: @gavel_soluciones_textiles
- Agua, gas y clocas: Macromat / www.macromatsa.com
- Plantas y jardín: Vivero de Cuyo / IG: viverodecuyo



