Nabil Abdala y Vladimir Angileri conforman la dupla profesional de MÓDULO ARQUITECTURA, con una manera particular de entender la profesión. Una apuesta diferente que no pierde en ningún momento la esencia de la arquitectura.
Con la amistad como piedra fundadora de una manera de entender y amar la arquitectura, nació MÓDULO ARQUITECTURA, integrado por Nabil Abdala y Vladimir Angileri, socios fundadores. Junto con un equipo de tres profesionales que trabajan de manera directa en los distintos proyectos, llevan a cabo diversidad de trabajos con una mirada original, y una esencia que hace su diferencia.
“MÓDULO ARQUITECTURA nace luego de terminar la universidad. Antes de ser socios, fuimos amigos, y esa relación fue la base sobre la que construimos el estudio. Desde el comienzo, nuestra esencia estuvo vinculada a una manera particular de entender la arquitectura: desarrollar proyectos inmobiliarios y obras de diseño de autor, sin perder en ningún momento la esencia de la profesión como disciplina, como expresión y como forma de transformar la manera de habitar”, contó Nabil Abdala.
La esencia de sus trabajos
Según precisaron los profesionales no comparten afinidad con una arquitectura repetitiva o seriada. “Creemos que cada proyecto tiene la posibilidad de ser diferente y de responder a un contexto, una necesidad y una persona determinada. Esa búsqueda de identidad es parte fundamental de nuestra manera de hacer arquitectura”, detallaron.
La especialización principal de MÓDULO ARQUITECTURA radica en proyectos y trabajos llave en mano, acompañando al cliente desde las primeras etapas de diseño hasta la materialización y entrega de la obra.
“Esto nos permite tener una mirada integral sobre cada proyecto y cuidar que aquello que fue pensado y diseñado conserve su identidad, calidad y esencia durante todo el proceso de construcción”, argumentó Abdala.
La impronta de calidad y arquitectura que tienen cada uno de los proyectos y desarrollos, marcan el diferencial del estudio a la hora de pensar sus trabajos. Se busca que cada obra tenga una identidad propia y que pueda reconocerse por una determinada manera de hacer arquitectura. Según detallaron, con el tiempo, esa búsqueda se convirtió en el sello distintivo de su estudio.
Según contó Vladimir Angileri “no buscamos simplemente construir metros cuadrados. Buscamos que cada proyecto tenga una arquitectura reconocible, coherente y atemporal, donde el diseño y la calidad sean protagonistas”.

La arquitectura deseada
MÓDULO ARQUITECTURA entiende que cada cliente tiene necesidades, gustos y formas de habitar diferentes. Por eso se considera que cada proyecto debe ser pensado a medida de quien lo va a vivir. La arquitectura como algo único e irrepetible es la punta de lanza de la empresa. “Nuestra propuesta consiste en acompañar al cliente para encontrar aquello que realmente representa sus necesidades y su identidad, sin dejar de lado la esencia del arte, el diseño y la arquitectura durante el proceso de ejecución. Diseñar no es simplemente resolver una necesidad funcional: es interpretar a una persona y transformar sus deseos, necesidades y forma de vivir en arquitectura”, precisaron.

El paso a paso
Cada proyecto comienza con un proceso de gabinete, en el que se busca entender profundamente qué pretende el cliente de su obra: cómo quiere vivirla, qué estética lo representa, qué espacios necesita y qué sensaciones espera encontrar en ella.
“Buscamos que cada proyecto tenga una arquitectura reconocible, coherente y atemporal”
En esta etapa, ganarse la confianza del cliente es fundamental. “Necesitamos generar un vínculo en el que el cliente pueda expresarse con absoluta sinceridad, porque conocer qué le gusta, qué no le gusta, qué lo identifica y qué cosas no elegiría nunca, es esencial para poder interpretar correctamente sus necesidades. Creemos que la arquitectura personalizada comienza justamente ahí: en escuchar. El cliente tiene que sentirse libre de decir lo que piensa, incluso cuando algo no le convence. Esa sinceridad nos permite corregir, explorar nuevas alternativas y encontrar juntos el proyecto que realmente lo represente”, contaron los arquitectos.
El diálogo y tiempo de escucha
Cada proyecto es una etapa que requiere tiempo y diálogo. “Nosotros podemos aportar nuestra experiencia, conocimiento y herramientas de diseño, pero el cliente tiene que sentirse 100% convencido de la obra, de su estética y de su arquitectura antes de avanzar. Preferimos dedicar algunos meses más al diseño antes que construir algo que el propietario no sienta completamente propio. No se trata de convencer al cliente de nuestra arquitectura, sino de encontrar junto a él la arquitectura que mejor lo representa“, detallaron.
El punto de confianza y convencimiento comienza para los profesionales para sumar a la siguiente etapa más desarrollo: hacer realidad aquello que fue pensado y diseñado, cuidando que la esencia del proyecto no se pierda durante la ejecución, es el objetivo.
“Una obra puede llevar meses o años de trabajo, pero se va a habitar durante décadas. Por eso creemos que vale la pena tomarse el tiempo necesario para hacerla bien. En definitiva, nuestra manera de trabajar se basa en una premisa: escuchar, interpretar, diseñar y construir. Sin perder nunca la esencia de aquello que hizo que el proyecto naciera”, concluyeron.



