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    Diseñada a partir de la preservación de los árboles del lote, la obra “Casa para mis hijas” se repliega hacia sus límites para generar un pulmón natural en su patio central. Una apuesta de Monte Arquitectura.

    Con la naturaleza como testigo exquisito del proyecto, la vivienda unifamiliar “Casa para mis hijas”, se acoda ya desde su nombre, con el sitio seguro, amado y de amparo que fue craneado, a raíz del confinamiento social.  

    Según explicaron desde Monte Arquitectura el proyecto surgió durante los meses de aislamiento impuestos por la pandemia, en un momento donde la vivienda adquirió un nuevo significado como espacio de refugio, encuentro y vida cotidiana”. 

    Ubicado en Tupungato, Mendoza, el proyecto, corresponde a la primera etapa de una vivienda unifamiliar y estudio profesional desarrollados sobre un lote urbano de geometría triangular.

    La obra y su sentido 

     La intervención inicial, construida en 2020 y de 60 m² de superficie, materializa un quincho con habitación, concebido como una pieza capaz de funcionar de manera autónoma mientras anticipa las lógicas espaciales, constructivas y paisajísticas del conjunto futuro.

    La presencia de una importante masa arbórea preexistente definió desde el inicio las decisiones de implantación. En lugar de modificar las condiciones originales del terreno, el proyecto se acomoda entre los árboles existentes, preservando su presencia y permitiendo que la vegetación se convierta en la principal estructura del paisaje. “No hubo que inventar sombra, solo aprender a habitarla”, contaron desde el estudio. 

    El lote y la arquitectura en sintonía 

    La geometría triangular del lote y la ubicación de los árboles surgieron una estrategia clara: construir los bordes y liberar el interior. De esta manera, el proyecto construye un paisaje propio, protegido y doméstico, donde la vegetación existente adquiere un rol protagónico. La primera etapa dio forma a un espacio de encuentro, un lugar donde el tiempo se mide en charlas y fuegos encendidos. 

    Más que resolver un programa específico, el quincho inaugura una forma de habitar el terreno. La pieza se abre al patio mediante amplias superficies vidriadas y una plataforma exterior de hormigón que prolonga las actividades cotidianas hacia el paisaje. El interior y el exterior se perciben como ámbitos complementarios, vinculados por la continuidad visual y por la presencia constante de los árboles. 

    Materialidad honesta 

    La materialidad responde a una lógica austera y directa. Muros de ladrillo, hormigón visto, madera y carpinterías de gran dimensión configuran una arquitectura de recursos simples, donde cada elemento asume con claridad su función. El gesto rotundo del hormigón expuesto se cruza con la calidez de la madera, construyendo una atmósfera doméstica que evita tanto el exceso como el artificio. 

    Por su lado, la viga frontal de hormigón constituye una de las piezas principales del proyecto. Además de resolver la estructura, incorpora el sistema de recolección y conducción de aguas pluviales, integrando distintas funciones en un único gesto constructivo. La viga que sostiene también canaliza, porque cada elemento cumple su rol sin artificios. 

    “No hubo que inventar sombra, solo aprender a habitarla” 

    El quincho fue pensado como la primera pieza de una arquitectura en crecimiento” 

    La condición de obra abierta resulta central para comprender el proyecto. El quincho no fue pensado como un edificio aislado, sino como la primera pieza de una arquitectura en crecimiento. A partir de él se establecieron las relaciones fundamentales entre construcción y paisaje, entre privacidad y apertura, entre refugio y vida exterior. 

    “Más que una obra concluida, esta primera etapa representa el inicio de una forma de habitar. La vivienda continúa desarrollándose, pero muchas de las ideas que le otorgan identidad ya estaban presentes en este primer refugio entre los árboles”, concluyeron desde Monte, arquitectura de autor. 

    FICHA TÉCNICA 

    • Nombre del proyecto: Casa para mis hijas – Etapa uno: El Quincho 
    • Estudio: Monte Arquitectura / Arq. Fabrizio ProsperI /  @monte_arquitectura 
    • Lugar: Tupungato, Mendoza 
    • Año: 2020 

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    Redacción Mundo CH

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