Aunque está disponible todo el año, ésta es la mejor época para disfrutar de la calabaza. Las tardes largas y frías invitan a hornear un “pumpkin pie” y acompañarlo con una taza humeante de café o con un rico mate.
Esta tarta es tremendamente fácil, solo la base resulta más laboriosa. Podés usar una masa quebrada o incluso hojaldre, aunque recomendamos esta versión integral de las “pies” americanas. Con harina de trigo integral y avena, añadiendo huevo para reducir un poco la manteca, la textura más rústica combina muy bien con la cremosa calabaza y los aromas especiados del relleno.
Ingredientes (Para 8 personas)
- Manteca sin sal muy fría 150 g
- Harina de trigo integral 130 g
- Harina de avena 120 g
- Azúcar moreno (para la masa) 5 g
- Sal (para la masa) 2 g
- Huevo (para la masa) 1
- Puré de calabaza asada 470 g
- Huevo 2
- Yema de huevo 1
- Crema de leche para montar 120 g
- Canela molida 4 g
- Jengibre molido 3 g
- Nuez moscada molida (una pizca) 0.5 g
- Clavo molido (una pizca, opcional) 0.5
- Azúcar moreno 140 g
- Sal una buena pizca

Cómo hacer tarta de calabaza
Lo ideal es tener ya la calabaza previamente asada, triturada y escurrida. Aquí se detalla el proceso de puré de calabaza, pero básicamente hay que asarla abierta por la mitad y limpia, hasta que esté muy tierna, triturar la pulpa y dejarla escurrir toda la noche para que suelte el agua.
La masa necesita reposo en frío, por lo que se puede preparar el día antes. Cortar la manteca en cubos pequeños y triturar con las harinas, la sal y el azúcar en un procesador de alimentos, picadora o robot. Se puede hacer a mano con un tenedor grande o estrujando con las manos, si las tenemos frías.
Añadir el huevo y triturar un poco más hasta tener una masa homogénea y húmeda, pero no muy pegajosa. Si estuviera muy seca, añadir un poco de agua muy fría. Formar un disco fino, envolver en plástico film y dejar en la heladera como mínimo 30 minutos, mejor un poco más.
Precalentar el horno a 200ºC y engrasar un molde de tarta rizado de unos 24-26 cm de diámetro. Estirar la masa con un rodillo, sobre papel antiadherente para que sea más fácil, hasta dejar un grosor de unos 3-4 mm. Forrar el molde, apretando con cuidado y recortando los bordes que sobren. Pinchar el fondo con un tenedor, cubrir con papel de aluminio y añadir pesos de hornear (o arroz o legumbres secas).
Hornear durante 10 minutos, retirar el peso y hornear unos 8-10 minutos más, hasta que empiece a dorarse. Dejar enfriar fuera del horno y bajar la temperatura a 180ºC.
Batir todos los ingredientes del relleno con unas varillas hasta tener una mezcla homogénea. Ajustar la cantidad de especias al gusto, añadiendo pimienta de Jamaica o cardamomo si tenemos y nos gusta.
Cuando la masa esté ya casi fría, llenar con la crema de calabaza, igualar la superficie con una espátula y hornear durante unos 40-45 minutos. Comprobar pinchando con un palillo en el centro, que deberá salir casi limpio. Dejar enfriar la tarta de calabaza por completo en una rejilla antes de servir.



