Cuando el color se multiplica: los cinco arbustos y subarbustos que pintan la primavera. Conocé estas especies.
Después del artículo anterior sobre árboles florales, llegaron tantas consultas preguntando por opciones más pequeñas, que decidí completar esta paleta de colores primaverales.
Los arbustos son los verdaderos artistas del jardín mendocino: más compactos que los árboles, pero igual de generosos con sus flores. Si querés que tu espacio verde se transforme en un lienzo de aromas y colores durante la primavera, estos cinco arbustos serán tus mejores aliados.

Lantana
La lantana se lleva todos los aplausos por su espectáculo multicolor. Sus flores cambian de tonalidad a medida que maduran, pasando del amarillo al naranja, rojo y rosa en una misma planta. Florece desde la primavera hasta entrada la temporada fría, creando un caleidoscopio natural que atrae mariposas y colibríes. Resistente a la sequía y al sol intenso, puede alcanzar hasta 2 metros de altura. Es perfecta para quienes buscan un color constante con mínimo mantenimiento.

Abelia
La abelia destaca por su floración prolongada y delicadamente perfumada. Sus pequeñas flores blancas con tintes rosados aparecen desde la primavera y se extienden hasta el otoño, contrastando bellamente con su follaje verde brillante y tallos rojizos. Este arbusto perenne alcanza entre 1,50 y 3 metros de altura, formando una copa densa ideal para setos informales. Su resistencia al frío y adaptabilidad a diferentes tipos de suelo la convierten en una opción segura para nuestro clima.

Escalonia
La escalonia aporta una dimensión vertical única con sus racimos colgantes de pequeñas flores en tonos carmesí, rosado o blanco. Su floración estival y otoñal, sumada a su follaje perenne de pequeñas hojas coriáceas brillantes, la convierte en una opción perfecta para jardines costeros por su resistencia al viento y la salinidad. Su rápido crecimiento permite formar setos informales densos, mientras que las variedades compactas se adaptan perfectamente al cultivo en macetas.

Salvia Rusa
La salvia rusa merece un lugar especial por su extraordinaria resistencia a la sequía y sus flores azul-violeta que aparecen en verano. Este subarbusto de aspecto herbáceo alcanza 1,20 metros de altura y se adapta a todo tipo de suelos con buen drenaje. Su follaje grisáceo aromático contrasta hermosamente con la floración, creando efectos visuales únicos en rocallas y borduras. Requiere poda casi a ras en primavera para mantener su forma compacta.

Romero
Cierra esta selección el romero, cuya floración azul, violeta o blanca se extiende desde la primavera hasta el otoño. Además de su valor ornamental, aporta propiedades aromáticas y culinarias al jardín. Este arbusto de 2 metros de altura tolera muy bajas temperaturas y crece perfectamente en suelos secos y permeables a pleno sol. Su versatilidad permite usarlo en macizos, como cerco bajo o en borduras, siendo fundamental en jardines de bajo mantenimiento.
Estos cinco arbustos no solo complementan la selección de árboles que te conté el mes pasado, sino que crean capas de color y textura que transforman cualquier espacio en un refugio sensorial. De hecho, hay pequeños arbustos como el tomillo, que es un cubre suelos aromático, que me he visto obligado a dejar fuera para no extenderme, pero que también cumplen un rol fundamental en la primavera mendocina.
Así que, como ves, nunca había habido tantas opciones para despertar todos tus sentidos.

