Tal y como desembarcan los meses más fríos del año, descubrimos cómo las ganas de hacer deporte se desvanecen, detrás del calor.

La falta de horas de luz, y las bajas temperaturas son una mala combinación, y para combatirlas muchos prefieren estar bajo de una manta con un chocolate caliente mientras se disfruta de una buena serie.

Pero, pese a esto, nos tenemos que calzar las zapatillas, desempolvar el abrigo y convencer a las ganas que es importantísimo que en invierno no olvidemos el deporte, por razones muy básicas:

  • Mejora la salud general, el deporte controlado es importante para el ser humano y tiene un montón de beneficios, y si, se practica de forma periódica durante todo el año, estos aumentan.
  • En invierno hay un gasto extra de calorías. Si se pertenece a ese reducto de gente que practica deporte en el exterior en invierno, el gasto de calorías aumenta en un 30%, ya que el cuerpo debe mantener el calor frente a todos los elementos externos.
  • Aumenta la tolerancia al frío. Sabemos que el frío es altamente desagradable, y que la ropa de deporte no es la más caliente, pero, si se logran vencer esos pasos, y se empieza a practicar deporte, tal y como pasa el tiempo, se aumenta la tolerancia a las bajas temperaturas.
  • Ayuda a fortalecer el corazón, ya que, le obliga a realizar un esfuerzo extra, para que la sangre caliente se distribuya por el cuerpo de forma óptima.
  • Vitamina D. Aunque parezca que como el sol no calienta, no hay aporte de vitamina D, los rayos siguen aportando el mismo número de nutrientes que en los meses cálidos.
    El ejercicio en invierno sirve para compensar la ingesta de un mayor número de calorías.

Deporte en invierno

Por ello, para poder realizar el ejercicio de una forma satisfactoria, es conveniente seguir una serie de pautas básicas que ayudan en invierno:

  • Realizar un calentamiento más largo. En verano, los primeros minutos del deporte, a una velocidad o intensidad más baja sirve para empezar a calentar, pero, en invierno esto no es posible, por lo que, el cuerpo necesita un tiempo para adecuar la temperatura, por ello, es aconsejable dedicar los 10 primeros minutos a calentar, y si es posible, en un lugar que se encuentre caldeado, como dentro de casa, antes de salir a correr.
  • Hacer deporte de forma progresiva. Esto se tiene que cumplir todo el año, pero, sobre todo en invierno, cuando el cuerpo pasa factura a los esfuerzos brutos, con tirones, o roturas.
  • Llevar prendas de abrigo para cuando se termine. Esto, se debería hacer todo el año, pero sobre todo en invierno, cuando los cambios de temperatura son más extremos, y se pueden tener shocks. Por ello, las prendas que mantienen el calor, son las adecuadas para llevar hasta el momento de llegar a casa y ya poder asearse.
  • Usar la ropa adecuada, esto es primordial, llevar ropa que se seque rápidamente y no mantenga el cuerpo mojado, además de prendas como calentadores o cortavientos, que no dejan que el cuerpo se enfríe, cosa que agradecerás, porque evitarás constipados.
  • Tomar líquidos, antes y después, aunque haga frío, tu cuerpo sigue necesitando recuperar los líquidos.
  • Mejor el ejercicio a mediodía. Aquí las temperaturas son más agradables, y no notarás tanto el frío.

Cumpliendo estos pasos tan sencillos, hasta los días más fríos no te costará hacer tus rutinas de deporte.

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