Se trata de un material que imprime una huella de sofisticación y elegancia, pero también tiene una ‘cara b’ que se debe conocer.

El mármol es uno de los materiales que más se asocian a las casas señoriales y elegantes. Es una piedra que se extrae del corazón de una montaña, se pule y se lamina y llega directamente a tu hogar, con sus vetas, que hacen única cada una de sus losas. Con él se pueden hacer construcciones de lo más variadas, desde estructuras que funcionan a modo de muebles hasta suelos.

Es un material que se puede encontrar en palacetes y en los hoteles más lujosos, por eso tradicionalmente se ha asociado a la exclusividad y a la opulencia. Ha revestido las habitaciones de reyes y príncipes y forma parte de algunas de las obras arquitectónicas más idolatradas y estudiadas. Pero eso no quiere decir que esté reservado solo para estos usos. El mármol también se puede usar para aplicar sobre el suelo de una cocina, aportando una sensación sofisticada y señorial a toda el ambiente sin necesidad de tener que incorporar ningún elemento más. Pero existen algunas contras que también hay que valorar a la hora de colocarlo, como que es una piedra que tiene muy poca capacidad de fricción, lo que puede presentar un gran riesgo de resbalones. Este riesgo se multiplica en espacios como una cocina, donde se trabaja habitualmente con líquidos que pueden ser derramados y provocar caídas.

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Por todo esto, comenzaremos citando las ventajas y después los inconvenientes para que seas tú mismo quien valores si merece la pena.

Ventajas

  •  Color y diseño, personalidad: tal y como comentábamos al principio, el proceso de extracción y preparación del material para poder ser usado en construcción ofrece un acabado que resulta único en cada una de las piezas. Lo que sí se podrá elegir es el color, ya que la piedra está disponible en varias tonalidades, lo que asegura la armonía con el resto de la estancia. Estas características del propio material proporcionan una distinción particular a cada una de las estancias que se decoran con él, puesto que será muy difícil encontrar otro lugar con un suelo igual y esta singularidad es por la que este material ha sido tan apreciado desde tiempos muy lejanos.
  • Otra de sus características es que permite ser pulido hasta el extremo, de manera que irradia un aspecto de pulcritud y brillo comparable a muy pocos otros materiales, y esta peculiaridad resulta muy atractiva en el mundo del interiorismo y la decoración. Este tratamiento de pulido también resalta los colores de la piedra que suelen estar dentro de una misma gama, alterados por las vetas naturales que dotan al material de ese aspecto tan característico.
  • Aunque parezca un material opaco, una de las cualidades del mármol que poca gente conoce es que es ligeramente translúcido y por eso se ha utilizado con frecuencia para esculpir esculturas, ya que tiene la capacidad de transmitir la luz. Y cuando se construyen suelos con él, la luz penetra ligeramente, dotándolo de un brillo que consigue que las estancias parezcan ópticamente más grandes. En el caso de los mármoles más oscuros, pueden crear un juego de luces que resulta mágico.
  • Salido de la naturaleza. A pesar de su cualidad de material sofisticado, el mármol es una piedra natural que se puede encontrar en las montañas en su estado más primitivo. Esto hace que sea especialmente atractivo para aquellas personas que sienten rechazo hacia los materiales sintéticos. Una casa construida con materiales naturales siempre resultará más selecta a los ojos de los demás, puesto que se trata de materiales cuyos recursos son limitados y, por tanto, por lo general su precio será más elevado que el de los materiales artificiales. Además, para aquellos que valoran el respeto a la naturaleza se trata de un material reciclable que, como parte del entorno natural, no genera contaminación al final de su ciclo útil.

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Desventajas

  • Uno de los primeros impedimentos que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el mármol es su elevado precio. De hecho, es uno de los materiales para suelos de cocina más caros, algo que se multiplica si se solicitan mosaicos especiales sobre el suelo o baldosas de tamaños diferentes a los habituales, ya que cuanto más grandes sean estas, la sensación de amplitud y elegancia se multiplica.
  • Es un material delicado, por el hecho de que es una piedra relativamente blanda. Si además tenemos en cuenta el tipo de actividades que se suelen hacer en la cocina, en las que están implicados objetos cortantes y punzantes, no sería raro que alguna baldosa terminara rayada. Si a esto le añadimos el movimiento de muebles sobre el mismo, como las sillas de una mesa de cocina, o las pisadas de una mascota, la superficie puede deteriorarse con facilidad. Una vez que esto ocurriera, habría que recurrir a la ayuda de un profesional, ya que es un trabajo delicado que no lo puede abordar cualquier persona.

Cocina con revestimientos de mármol

  • Además de rayarse, este no es el único desperfecto que puede sufrir el material, pues por su porosidad y su composición ligeramente alcalina también puede quedar manchado por algunas sustancia de por vida. Este riesgo se corre cuando una sustancia ácida interactúa con él, ya que se produce una reacción química que puede quedar grabada sobre la piedra para siempre en forma de mancha. Teniendo en cuenta que estamos hablando de un espacio como la cocina, en la que las mezclas de alimentos son la tarea habitual, debemos valorar si queremos correr este riesgo, especialmente si se trata de una vivienda con niños pequeños, que tendrán menos cuidado para evitar que esto ocurra.
  •  El mantenimiento de esta piedra es tedioso y no basta con una limpieza habitual. Para evitar manchas se debe sellar con un producto químico de sellado de la barrera de la superficie, de hecho no vale cualquiera, es recomendable utilizar el que marque el fabricante de la piedra. Este producto actúa creando una película invisible sobre la piedra que lo protege de agentes externos, colorantes y materiales ácidos. Este sellador no es de una sola aplicación, sino que para renovar su eficacia se debe aplicar cada seis meses o, por lo menos, cada año.
  •  Es difícil de reemplazar si una baldosa se parte. La dificultad se establece en varios sentidos. Por un lado, es difícil de retirar la baldosa que se quiere desechar y, por otro, si se trata de reemplazar solo una parte, debido a la peculiaridad de su diseño, de la que hemos hablado al principio del artículo, será complicado encontrar una losa que se adapte al cien por cien a las que ya tienes colocadas en el suelo de la cocina. Muchas veces resulta más sencillo reemplazar el suelo completo, con la inversión que ello conlleva.
  • Otro aspecto a tener en cuenta es que se trata de un material intrínsecamente frío que puede resultar algo desagradable bajo los pies, a no ser que se dote con un sistema de calefacción de suelo radiante. Por otro lado, su dureza garantizará casi absolutamente la rotura de cualquier objeto frágil que se caiga por error hacia el suelo.
  • A todo ello hay que añadir que, aunque se trata de un producto natural, las últimas observaciones de las plataformas ecologistas han arrojado otra visión sobre el mismo. Y es que estos organismos apuntan que el uso de equipos de minería y sierras de cantera provoca emisiones de carbono y que el transporte de estos materiales pesados a través de largas distancias en el extranjero tiene un costo elevado de combustible fósil.

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Ahora que ya conocés absolutamente todo sobre este material, sos vos quien decide si colocarlo o no en la cocina. Tené en cuenta que algunos de estos pros y contras son circunstanciales, por tanto, puede que ahora mismo no sea el momento de colocar un suelo de mármol, pero puede serlo más adelante.

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