La Gran Nacha, El Regreso y El Que Ríe Ultimo Ríe Mejor son las novedades del grupo enológico, que sorprenden por el producto en sí, por sus uvas, sus cortes, y también por su imagen.

Por Florencia Da Souza

La bodega de los siete enólogos amigos sale a dar la primera campanada del año y presenta públicamente su trabajo, producto de la cosecha más inolvidable de la historia de la vitivinicultura. Tres etiquetas con las que La Liga de Enólogos pretende sorprender (y lo logra con creces) a los nuevos amigos del vino que se sumaron este año y a los que acompañan a la bodega desde sus inicios.

“Somos enólogos, somos jóvenes y tenemos un deseo: cambiar la forma en la que se crea y se disfruta el vino”, reza parte del manifiesto de La Liga de Enólogos que, con su experiencia y trabajo, representa a Mendoza, San Juan y Salta.

Durante 2020 cocrearon tres nuevos cortes y en este comienzo de año los presentaron en sociedad.

Las cuatro sorprendentes etiquetas.

Se trata de un blend de Garnacha Tintorera y Syrah, La Gran Nacha, inspirado en la fortaleza que caracteriza a la esta uva, capaz de hacer frente a climas y suelos adversos. Luego, un corte blanco, conformado por Semillón y Chenin, y denominado El Regreso, que reivindica a variedades que habían sido olvidadas. Y, por último, El Que Ríe Último Ríe Mejor, donde la variedad protagonista es el Cordisco, un orgullo, una novedad y una enorme alegría de los siete enólogos de La Liga. Se trata de un blend bien acompañado de uvas de Tannat, y el primer vino de guarda de la bodega, con 6 meses de contacto con madera.

Desde el lanzamiento y posterior éxito de El Bautismo, la primera línea de vinos con la que La Liga de Enólogos comenzó este proyecto, sus protagonistas tuvieron un objetivo claro y preciso: “hacer vinos que sean para distintas ocasiones de consumo”, según sus propias palabras.

“Pensamos en vinos distintos, frescos, para acercar a consumidores nuevos”, dicen sus hacedores durante la última presentación vía online en la que se degustaron las tres originales etiquetas.

Etiquetas originales, nombres llamativos, variedades que habían quedado en el olvido y que aquí vuelven a tomar fuerza; y distintos terroirs argentinos en los que cada uva encuentra su tipicidad son algunas de las características que se suman para brindar estos productos sumamente expresivos en boca y nariz.

Precios sugeridos: El Bautismo ($241), El Regreso ($316), La Gran Nacha ($330) y El Que Ríe Ultimo Ríe Mejor ($396).

Una liga basada en la amistad

La diversidad del origen de cada uno de los que conforman La Liga de Enólogos, su formación y en especial el amor por los suelos, es la llave de la amistad y del entendimiento de un grupo de jóvenes enólogos que trabaja duro para sostener y seguir creando sueños que se traducen en vinos.

Dos de los integrantes de La Liga de los Enólogos con las nuevas creaciones.

Uno a uno, esta liga está  formada por Carolina Cristofani y Emile Chaumont (Salta); Tomás Bustos, Juan Ignacio Arnulphi y Fernando Sirerol Herrera (San Juan); y Alejandra Riofrío y Victoria Flores (Mendoza).

Su manifiesto completo es conciso: “Somos enólogos, somos jóvenes y tenemos un deseo: cambiar la forma en la que se crea y se disfruta el vino. Nos hacemos llamar La Liga de Enólogos, somos un grupo de amigos que cuestiona y desafía el formato tradicional de esta gran bebida. Porque ya cambió la forma de escuchar música, de trabajar, de mirar películas, de viajar, teníamos que cambiarla forma de hacer y tomar vino“.

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