Torrontés, la uva blanca emblema de Argentina.

Fresca y aromática como pocas uvas. Se dio por primera vez en Mendoza; pasó a San Juan y encontró su actual característica y denominación en La Rioja. Se convirtió en la única uva criolla originada en América. Hoy, en Salta, lo mejor de la cepa.

Por Redacción CH Vinos

Esta semana, del 12 al 19 de octubre, Argentina celebra al torrontés como la cepa patrimonio cultural nacional, la única de las uvas criolla y original del país y de América.

 

Mucho tiempo se pensó que esta cepa de uva blanca había ingresado a América por el puerto de Lima en Perú, alrededor de 1600; luego, que habría pasado por Chile y atravesado las montañas hasta llegar a Mendoza. Sin embargo, historiadores y ampelógrafos no encontraron ningún registro. Claro, nunca existió. Fueron necesarios muchos años de investigación para terminar de definir la verdadera identidad de esta cepa.

 

El torrontés comenzó a tener existencia posiblemente entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. Durante más o menos unos 150 años, la nueva cepa –heredera directa del moscatel de Alejandría y de la Criolla chica- fue haciéndose lugar mezclada entre viñas y parrales cuyanos. Tomó vida en silencio pero, poco a poco, los viticultores comenzaron a advertir que esa uva era diferente a las demás.

 

No la conocían, no era parecida a las uvas criollas y tampoco a las francesas; algunos le encontraron parecido al torrontés de La Rioja de España, y entonces, a partir de 1860, comenzaron a llamarla así: torrontés.

 

Para complicar la novela de este aromático fruto, en paralelo, se dio la evolución de otras tres variantes: torrontés riojano (llamado malvasía, en San Juan, y moscato d’Asti, en Mendoza), el torrontés sanjuanino (moscatel de Austria, en Chile, y moscatel Romano, en Mendoza) y el torrontés mendocino (chichera, palet, loca blanca en Río Negro).

 

Finalmente, de las tres variantes de torrontés (mendocino, sanjuanino y riojano), la que pasó a la historia es el torrontés riojano, por su alto valor enológico y comercial que ha logrado un notable reconocimiento en el mercado, constituyéndose hoy en la segunda exportación de vinos blancos de Argentina. Representa el 4% de la superficie vitivinícola argentina, con unas 7.700 hectáreas, registradas en 2019, según el Instituto nacional de Vitivinicultura (INV).

 

Mendoza es la provincia con mayor superficie de esta variedad: 3.474 hectáreas, seguida por La Rioja (poco más de 2.000), Salta (unas 915), San Juan (816), Catamarca (casi 350 hectáreas). También hay pequeños viñedos de torrontés en la Patagonia: 76 hectáreas en Río Negro y 12 en Neuquén.

El Esteco Old Vines 2018, un exquisito ejemplar de la cepa, de la bodega Salteña.

Salta, tierra de excelente torrontés

 

El trabajo de la viticultura es complejo, la historia del torrontés es el mejor ejemplo.

“Una linda novela donde concurren aspectos naturales y, por supuesto, culturales como los que aporta la mano del hombre. Es claro: por un lado está la planta, con sus características específicas que le da el terruño y, por el otro, el trabajo cultural que los hombres practicamos día a día, año a año”, explica el enólogo de Bodega El Esteco, Alejandro Pepa, un mendocino afincado actualmente en Salta.

 “Nuestro trabajo es la continuidad del realizado por los conquistadores españoles que trajeron la vid a América, de los jesuitas que cultivaron la uva Italia y la mano de los viticultores argentinos y chilenos que contribuyeron al proceso natural y cultural que hizo posible el nacimiento del torrontés, actual variedad emblemática de los vinos blancos argentinos”, agrega Claudio Maza, también mendocino, enólogo del Mejor Torrontés argentino que se produce en las viñas de El Esteco.

El Esteco Blend de Extremos Torrontés.

 Tres ejemplares significativos de Bodega El Esteco

 

Blend de extremos: El Esteco Blend de Blends: una ecuación tan curiosa de frío de los 2.000 metros de Chañar Punco y el sol extremo de las viñas de Cafayate, a 1.700 metros, le confiere un perfil especial. Con un roble muy delicado, consigue madurez plena con aromas frutales tropicales y cítricos que le dan una riqueza de paladar con una acidez bien integrada. De color amarillo brillante y notas de frutos tropicales y flores de naranjo, cítricos y durazno blanco. De sabor persistente y refrescante.

 

Old Vines: El Esteco Old Vines 2018, una verdadera rareza que combina el viejo estilo cafayateño y la frescura frutal típica de la cepa. Un proceso de fermentación artesanal permite disfrutar primero de un delicado aroma cítrico para luego, en boca, pasar a disfrutar de los mejores exponentes de los vinos modernos. Excelente balance de acidez y dulzura, mineral. De tonos amarillos claros y con impactante sutileza y frescura.

 

El Esteco Tardío también proviene de Finca Las Mercedes en Cafayate. Se obtiene de uvas recolectadas una vez finalizada la cosecha tradicional. Luego de deshidratadas las bayas, sigue un proceso artesanal que nos permite del típico aroma de la uva torrontés, flores, pasa de uva y miel. Complejo, suave y aterciopelado, licoroso con un toque de roble que le otorgan un final dulce para dejar una larga sensación.

 

Un dato interesante, en plenos festejos de esta cepa, es que desde Bodega El Esteco anunciaron que realizarán acciones de comunicación dirigidas a especialistas, comunicadores, influencers y consumidores para fortalecer la historia del torrontés como patrimonio cultural argentino.

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