Como una manera de habitar la pausa en la mitad del caos urbano, Edificio Familia Papalía invita a la habitabilidad conectada con la tranquilidad y armonía. Desde allí fue pensada esta obra a cargo de las arquitectas Martina Papalía, Delia Teruya y Valeria Noemí Picca Lazo.

“Se trata de una apuesta que permite que el ‘oasis’ ingrese y envuelva cada ambiente”

La idea fuerza del Edificio Familia Papalía a nivel constructivo partió de obtener un “oasis en medio de la ciudad”, donde el recorrido del predio sorprenda a quien lo camine. “Y es por esto que desde la calle podemos observar volúmenes bajos y horizontales donde se encuentran las cocheras en planta baja, mientras que en su planta alta aparecen las oficinas. Las mismas fueron pensadas con una escala muy distinta a los edificios de departamentos que se encuentran en su interior”, apuntan las arquitectas del proyecto, Martina Papalía, Delia Teruya y Valeria Noemí Picca Lazo. Una apuesta que destaca la pausa visual y de conexión.

El edificio
Es definitivamente el efecto sorpresa el que, al ingresar al edificio por un pasillo estrecho y elevado, logra que el visitante contenga la mirada, para luego soltar la vista al oasis generado en el medio del predio. El parque por su lado, se encuentra en un nivel más bajo y a partir de allí se comienza a elevar la mirada, hasta encontrar a los edificios de dos torres de departamentos que se encuentran suspendidos del suelo, para darle esa impronta de casi “levitar”.

Es entonces, que comienza la aventura visual de partir desde un nivel más bajo e ir recorriendo el paisaje mezclado con los edificios. “Esto se logra a través de una rampa que nos va elevando hasta llegar al nivel de los mismos, y en donde al hacerlo, nos vamos encontrando con otras sorpresas como una fuente y detrás de ella, otro oasis. El mismo está representado por el parque”, detallaron las profesionales.

Por otro lado, también se suma suspendido del suelo, el segundo edificio, donde el corazón de la apuesta comienza en los espacios verdes y sus recorridos en distintas escalas. Aquí la premisa inicial de todo el proyecto es la orientación norte que permite que se ilumine el oasis y los edificios, como si se tratara de un reflector que concentra y resalta toda la escena.

Un exterior a tono
El material elegido para el exterior del edificio, y en parte de sus interiores, fue el hormigón visto en diferentes formas. Pueden apreciarse en entablonados marcando las vetas de la madera utilizada para sus encofrados, y sumados en algunos detalles de la perfilería de aluminio.

También se eligió destacar las escaleras de ingreso a oficinas y departamentos con escalones de hormigón visto, y los muros de sostén de las mismas revestidos en piedra. Por su lado, la presencia de vidrio en carpinterías altas hasta el cielorraso, permiten que desde el interior de cada espacio, haya un diálogo con el exterior. Una apuesta que permite que el “oasis” ingrese y envuelva cada ambiente.

“La construcción del proyecto fue administrada por la familia Papalía, sus propietarios, quienes con mucho esfuerzo y cariño lograron concluir el proyecto y poder obtener su Oasis en medio de la ciudad’. Hoy las personas que lo habitan lo viven como tal y lo disfrutan como una pausa de tranquilidad en medio del ruido de la ciudad”, concluyeron las profesionales.
FICHA TÉCNICA
- Obra: Edificio Familia Papalía
- Propietarios: Familia Papalía
- Proyecto y Dirección Técnica: Arquitectas Martina Papalía; Delia Teruya; Valeria Noemí Picca Lazo e Ingeniero Alejandro Santoro.
- Superficie Cubierta: 1032,40m2
- Ubicación: Calle Olascoaga 2128, Sexta Sección, Ciudad Capital Mendoza.
PROVEEDORES DESTACADOS
- Pisos y revestimientos: Hipercerámico / www.hiperceramico.com.ar









































