Ni puramente chino, ni enteramente estadounidense. El Chop Suey es el resultado perfecto de la improvisación y la nostalgia.
Si hay un plato que define la capacidad de la gastronomía para unir culturas a través del fuego, es el chop suey. Para muchos, es el estandarte de la comida china; para los historiadores, es el primer gran éxito del marketing culinario en Occidente. Sin embargo, más allá de los debates sobre su autenticidad, su esencia permanece inalterable: una danza armónica de vegetales crujientes, proteínas y una técnica de salteado que prioriza la textura y el sabor inmediato.
Entre la leyenda y el hambre
El origen del Chop Suey está rodeado de bruma y anécdotas pintorescas. Una de las leyendas más difundidas nos sitúa en la California de la “Fiebre del Oro”, a mediados del siglo XIX. Se dice que, tras una larga jornada, un grupo de mineros hambrientos entró en un humilde restaurante chino justo cuando este estaba por cerrar. El cocinero, para no dejarlos con el estómago vacío, recolectó las sobras del día —raíces, apio, brotes y trozos de carne—, los arrojó al wok a fuego máximo y los bañó en una salsa espesa.
Cuando los comensales, maravillados, preguntaron por el nombre del manjar, el cocinero respondió: “Chop Suey”, que en cantonés (tsap seui) significa literalmente “trozos mezclados”. Lo que nació como un acto de improvisación por necesidad, terminó conquistando los paladares de una nación entera.
La conquista de la Gran Manzana
Otra versión, quizás más diplomática, sitúa el origen del plato en la visita del canciller chino Li Hongzhang a Nueva York en 1896. Se cuenta que sus cocineros personales prepararon este salteado para adaptarlo a los paladares locales durante un banquete, evitando los sabores demasiado intensos o desconocidos para los estadounidenses. La prensa de la época quedó fascinada, y el Chop Suey se convirtió en la puerta de entrada para que miles de personas descubrieran, por primera vez, el uso del wok y la soja.
Un lienzo en blanco para el cocinero
Lo que hace que el Chop Suey siga vigente en 2026 es su asombrosa versatilidad. Es una receta que no castiga la creatividad, sino que la premia. Aunque la base suele ser el apio, la cebolla y los brotes de soja, el plato es capaz de tomar la forma que cada cocinero imagina. Admite la nobleza del cerdo, la suavidad del pollo o la frescura de los mariscos, siempre bajo la premisa de respetar el punto de cocción: vegetales vibrantes, nunca lánguidos.
Es, por definición, una comida saludable y equilibrada. El secreto del fuego vivo permite que los ingredientes conserven sus propiedades nutricionales mientras adquieren ese ahumado característico que solo el acero caliente puede otorgar.
Ingredientes (para 2 porciones)

- – 1 zanahoria
- – 1 zucchini
- – 1 pimiento verde
- – 1 pimiento rojo
- – 1/4 de repollo
- – Un puñado de chauchas
- – 2 cebollas de verdeo
- – Salsa de soja, a gusto
- – Un puñado de brotes de soja


