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    Situada en el marco natural de Chacras de Coria, vivienda CCE apuesta a una materialidad con carácter y matices. Un proyecto de ONA, Oficina Nómada de Arquitectura. 

    Con un entorno semiurbano de viviendas bajas, viñedos y álamos que definen el paisaje cultural del piedemonte, en el Gran Mendoza, aparece Vivienda CCE. Un proyecto de ONA (Oficina Nómada de Arquitectura) de 170 m² desarrollados en planta baja. 

    Una apuesta que nace de la voluntad de crear un refugio introvertido que dialogue con su contexto, desde una lógica de contención y apertura controlada. El proyecto se sitúa en Chacras de Coria, Luján de Cuyo. 

    “Desde el principio la condición de borde del lote fue resuelta por un muro perimetral continuo de hormigón armado visto, que recorre la línea municipal en toda su extensión. La textura del hormigón, con las marcas de encofrado visibles, confiere al conjunto una presencia material honesta, silenciosa y austera frente a la calle”, detallaron desde ONA. 

    Por su lado, el acceso se articula mediante un giro curvo de los propios tabiques de borde, que comprime el espacio de ingreso y crea un umbral de transición entre el exterior público y el interior doméstico. En las horas crepusculares, la iluminación rasante desde el plano del suelo acentúa la materialidad del hormigón, y enmarca el paso hacia el interior con una atmósfera cálida, privada y contenida. 

    Tipología 

    La planta se organiza en un único nivel, trazando una geometría en “L” que zonifica claramente el área social —estar, comedor y cocina— y los dormitorios del área semicubierta de cocheras y asador. La lectura morfológica de la vivienda evidencia dos volúmenes articulados bajo una cubierta de chapa acanalada sobre estructura metálica. Sobre las áreas de expansión/cochera se extienden celosías horizontales que filtran la radiación solar directa y prolongan el espacio habitable hacia el exterior con sombra tamizada. Por su lado, la cinta de servicios de 1,50 m que separa el programa del muro perimetral sur, alberga los núcleos sanitarios y una serie de patios interiores con orientación sur. Los mismos actúan como pulmones de iluminación y ventilación natural cruzada para la totalidad de los ambientes. 

    Orientación y distribución 

    La totalidad de los ambientes principales vuelca hacia el norte, decisión que maximiza la captación solar durante el invierno mendocino, y garantiza una iluminación natural de calidad a lo largo del día. Por su lado la fachada norte se resuelve con carpintería de aluminio blanco de piso a techo, compuesta por puertas corredizas de gran formato que disuelven el límite entre el espacio interior y los patios exteriores.  

    “La textura del hormigón confiere al conjunto una presencia material honesta” 

    Según precisaron los arquitectos “la disposición en “L” genera una doble orientación en el área social, con aberturas hacia ambos patios que posibilitan la ventilación cruzada y enriquecen la experiencia espacial, con vistas filtradas a través de los muros de hormigón”. 

    Si hablamos del interior, el mismo adopta una paleta material serena y contenida: cielorraso blanco liso, piso de porcelanatos en tonos claros y carpintería de cocina en grises suaves con detalles en madera natural. Cortinas de tela traslúcida se suman colgando del riel perimetral a lo largo de toda la fachada vidriada, modulando la entrada de luz directa y generando una atmósfera difusa y envolvente durante las horas de mayor radiación solar. El dinamismo también se logra por medio de la cocina. La misma aparece integrada al estar-comedor mediante una mesada isla, algo que estructura el espacio social sin fragmentarlo, potenciando la convivencia y la fluidez programática que caracterizan a la propuesta. 

    Luz y equilibrio 

    La obra propone un balance preciso entre opacidad y transparencia. El hormigón visto del sistema perimetral dialoga con la blancura del interior y la levedad de los textiles. “Esto compone una secuencia material que acompaña la experiencia del habitar desde el acceso hasta los espacios más íntimos”, detallaron.  

    En cuanto a la preciada luz —tanto la diurna que ingresa por las aberturas orientadas al norte, como la artificial que marca los umbrales al caer la noche— se convierte en el material que acompaña a los habitantes en el pasar del tiempo, y que otorga carácter definitivo a la obra. 

    FICHA TÉCNICA 

    • Nombre de la Obra: Vivienda CCE 
    • Autor: ONA – Oficina Nómada de Arquitectura / @ona.ofinomadadearq 
    • Año finalización construcción: 2026 
    • Superficie construida: 170 m² 
    • Ubicación: Chacras de Coria – Luján de Cuyo – Mendoza – Argentina 
    • Proyecto: Arq. Nicolás Guerra 
    • Colaboradores: Arq. Franco Sandes, Arq. Juliana Catalani, Arq. Diana Barrera, 
    • Ingeniería: Ing. Civil Javier Edgardo Cicchinelli / ARCCUM
    • Constructora: Nestia Arquitectura / @nestiaarquitectura
    • Fotografía: Arq. Luis Abba / @luisabbaestudio 

    PROVEEDORES DESTACADOS

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    Redacción Mundo CH

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    Una obra en Chacras con un equilibrio preciso entre opacidad y transparencia. 

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