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    En un paisaje donde la naturaleza impone sus reglas, el proyecto de Setebos Wines emerge no como una construcción ajena, sino como una extensión tectónica del terreno mendocino. Una apuesta del arquitecto Juan Manuel Cecchi.

    A través de un diálogo de contrastes —entre la solidez del caliche y la transparencia de las vistas cordilleranas—, Setebos Wines logra unificar el brutalismo contemporáneo con reminiscencias de la arquitectura italiana del siglo XIX. Un conjunto donde el vino, la piedra y la historia se entrelazan mediante una grieta simbólica, invitando a una experiencia sensorial que nace en la austeridad de la producción y culmina en la contemplación absoluta del entorno natural. 

    El proyecto de Setebos Wines se fundamenta en una premisa de honestidad material: el uso exclusivo de recursos esenciales para lograr una integración total con el paisaje. Aquí, la arquitectura de Juan Manuel Cecchi, no compite con la montaña; se mimetiza con ella, adoptando sus texturas y sus silencios para crear una identidad regional renovada. 

    La bodega: homenaje al caliche 

    El edificio principal se presenta como un volumen monolítico de carácter tectónico. Su diseño bebe de las fuentes del brutalismo y el deconstructivismo, pero sin despegarse de la esencia mendocina. El concepto central es una traducción arquitectónica del caliche, el componente mineral que otorga exclusividad a los vinos de la zona. 

    Esta referencia geológica se materializa en una gran “grieta” que divide el bloque de hormigón, una herida visual que funciona como el portal de ingreso para los visitantes. Una vez dentro, la austeridad funcional propia de la producción vitivinícola domina el espacio, recordando que, antes de ser un destino turístico, la bodega es un taller de creación. 

    En la planta alta, la sala de degustación actúa como el centro neurálgico del recorrido. Desde allí nace un puente metálico que atraviesa las naves de tanques y, por momentos, se proyecta hacia el exterior, transformándose en un mirador que deja al visitante suspendido entre la tecnología y la viña. 

    El restaurante, un giro hacia la historia 

    En un contrapunto deliberado con la solidez de la bodega, el volumen del restaurante se manifiesta como una estructura diáfana y ligera. Su ubicación no es aleatoria: el eje del edificio está girado respecto al de la bodega para garantizar una apertura total de vistas hacia la Cordillera de los Andes. 

    El lenguaje arquitectónico de este espacio evoca la impronta italiana de principios del siglo XIX, tan arraigada en la historia de la vitivinicultura mendocina. El diálogo entre estos dos volúmenes —la bodega masiva y el restaurante etéreo— se sostiene mediante una paleta de colores compartida y una tensión formal que los mantiene vinculados como parte de un mismo conjunto armónico. 

    Materialidad

    La materialidad de este proyecto se basa en el uso predominante de concreto con acabado rugoso, que aporta una sensación de solidez y permanencia a la edificación. Este material se presenta en grandes planos monolíticos que realzan la geometría angular y contemporánea del diseño, creando un volumen monumental en la parte de producción Industrial.

    La textura rugosa del concreto exterior agrega interés visual y una conexión táctil con el entorno natural, mientras que la tonalidad neutra se integra de manera armoniosa con el paisaje seco y pedregoso circundante. Los detalles metálicos como la baranda del balcón contrasta sutilmente, aportando un toque de modernidad y ligereza frente a la robustez del cuerpo principal. La elección de materiales, resistentes y de bajo mantenimiento, refleja un enfoque contemporáneo que busca durabilidad, funcionalidad y una estética en equilibrio con el contexto ambiental.

    Paisajismo, el vínculo de la identidad 

    El diseño del paisaje no es un añadido ornamental, sino la pieza fundamental que cohesiona el conjunto arquitectónico. Su función es vincular espacial y materialmente el entorno natural con los dos edificios. 

    A través del paisajismo, se apuntalan los conceptos de mímesis e identidad regional. La disposición de las especies autóctonas y el manejo del suelo refuerzan la idea de que la obra es un afloramiento de la tierra misma. El deconstructivismo del proyecto se diluye en los bordes de la propiedad, permitiendo que la arquitectura sea, finalmente, parte del ecosistema. 

     Frase 

    “La relación con el entorno natural es a través de la mímesis”. 

    FICHA TÉCNICA 

    • Proyecto: Bodega Setebos Wine 
    • Ubicación: Calle Tregea 2 N° 100, La Consulta, Mendoza
    • Fecha proyecto: julio del 2024
    • Arquitecto: Juan Manuel Cecchi
    • Dirección Técnica: Juan Manuel Cecchi
    • Superficie: Cubierta bodega 190 m2 – Restaurante 115 m2. Total 305 m2.
    • Cálculo de estructuras: ingeniero Gustavo Poletto.
    • Construcción: Lunda Froilan.
    • Materialidad: Concreto con acabado rugoso.

    PROVEEDORES DESTACADOS:

    Pinturas y/o texturados: Tous Pinturerías / IG: pinturerias_tous

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    Redacción Mundo CH

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    Setebos Wines, una bodega mendocina que se mimetiza con la cordillera

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