En un mundo cada vez más tecnológico y acelerado, el interiorismo de 2026 abraza con nostalgia el cottagecore. Este estilo, se ha convertido en una filosofía de vida que celebra la lentitud, la sostenibilidad y la belleza de lo imperfecto y campestre.
Con sus estampados florales, muebles con historia y aromas a pan casero, la tendencia cottagecore nos invita a convertir nuestro hogar —aunque sea un departamento en la ciudad— en un santuario campestre lleno de encanto y serenidad.
No se trata solo de decorar la casa como en el campo, sino de recuperar una forma de vivir más pausada, cálida y humana.
El cottagecore no es simplemente una estética; es un movimiento que idealiza la vida rural y las tareas artesanales. En el horizonte decorativo de 2026, esta tendencia se ha depurado para ofrecer ambientes que, más allá de parecer un decorado, se sienten profundamente habitados y acogedores. Es la respuesta estética a la necesidad de desconexión y a la búsqueda de una “belleza cotidiana” que nos devuelva la calma.
Los pilares de la estética cottagecore

Para lograr este aire de “cabaña en el bosque”, la decoración se apoya en elementos que evocan la nostalgia y la naturaleza:
-Muebles con alma y pátina: Olvidá los acabados perfectos y las líneas frías. El Cottagecore se nutre de muebles de madera recuperada, mesas de granja con marcas de uso y vitrinas antiguas donde se exhibe la vajilla. Las piezas heredadas o compradas en mercados de pulgas son las joyas de este estilo.
-Una paleta cromática orgánica: Los colores se inspiran en un jardín inglés: verdes musgo, amarillos pálidos, tonos tierra, cremas y, por supuesto, el rosa empolvado. Son tonos que no agreden a la vista y que ayudan a crear una atmósfera de luz suave y envolvente.
-Textiles que cuentan historias: Las telas son fundamentales. El lino, el algodón orgánico y el ganchillo (crochet) se mezclan con estampados de flores silvestres, cuadros vichy y motivos botánicos. Las cortinas ligeras que bailan con el viento y las mantas tejidas a mano sobre el sofá son elementos obligatorios.
Tips para implementar la tendencia en casa

No hace falta mudarse a una aldea para vivir el espíritu Cottagecore. Aquí te mostramos cómo adaptarlo a su hogar actual:
- La cocina como centro del mundo: El Cottagecore nace en la cocina. Llená tus estantes abiertos con frascos de vidrio con cereales, colgá tus utensilios de madera y colocá una cesta de mimbre con pan fresco o frutas de estación sobre la mesa. El orden aquí no es rígido; es un “caos controlado” lleno de encanto.

- El poder de la botánica seca: Si no tenés jardín, traé el exterior al interior. Ramos de flores secas, eucaliptos y plantas trepadoras en los rincones crean esa conexión vital con la tierra. Los herbarios enmarcados en las paredes son también un recurso muy potente.
- Rincones de nostalgia: Creá un rincón de escritura con una silla de mimbre, o una zona de lectura junto a la ventana. El uso de velas con aromas naturales (lavanda, pino o miel) completará la experiencia sensorial.
¿Por qué nos queremos “ir al campo” en 2026?

La arquitectura y el diseño han comprendido que la salud mental está ligada al entorno. El Cottagecore triunfa porque nos permite habitar una fantasía de autosuficiencia y paz. Al rodearnos de materiales naturales y objetos que requieren cuidado (como plantas o masas madre), recuperamos un ritmo humano que la ciudad nos suele arrebatar.
En definitiva, esta tendencia es un recordatorio de que la verdadera elegancia reside en lo auténtico. En 2026, el mayor lujo no es la tecnología más avanzada, sino la posibilidad de sentarse en una silla de madera frente a una ventana, rodeado de flores, y sentir que el tiempo, por fin, se ha detenido. Una pausa necesaria en el refugio de tu hogar.


