Lunlunta volvió a demostrar que el paisaje mendocino no necesita adornos: solo hace falta activarlo. En la primera edición de Escultura en el Paisaje Seco, la aridez se volvió escenario sensible, mezclándose con obras que parecían emerger directamente de la tierra.

La propuesta de Galería Escultura junto a Vivero Xeros funcionó como un pequeño laboratorio al aire libre. Entre senderos, piedras y vegetación xerófila, las piezas de Tachuela, Farmache, Arcidiacono y Ciancio dialogaron sin estridencias. Cada uno desde su material —metal, piedra o madera— construyó una presencia silenciosa, simple, honesta, casi como si las obras siempre hubieran pertenecido a ese suelo claro y seco.
El evento también sumó un paisaje sonoro que se movió en capas suaves: comenzó con los sonidos propios del entorno —viento leve, insectos, — y se deslizó hacia los “beats” sensibles de “María y los hologramas” y DJ Colibrí, que acompañaron sin competir, como un eco electrónico del mismo territorio.

Y como si el oeste mendocino hubiese decidido participar activamente, el paisaje atmosférico se transformó en parte central de la experiencia: un atardecer de esos que solo el verano local concede, con un sol profundo que se desarma en naranja ámbar y deja la silueta de las esculturas vibrando en la luz.
Para quienes quieran disfrutar de Escultura en el Paisaje Seco, les contamos que la muestra estará abierta por 6 meses y puede visitarse de lunes a sábado de 9 a 15 h en Vivero Xeros: Callejón Ariel Yacante S/N, Lunlunta.

