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    Más que una vivienda, Casa Moro es un refugio sensorial que desafiaba los límites entre lo construido y lo natural. Ubicada en Mar del Plata, esta obra de arquitectura es una experiencia espacial única.

    En medio de la tranquilidad del bosque de Mar del Plata, una estructura se levanta, pero no para dominar el paisaje, sino para integrarse a él de manera casi orgánica. Casa Moro , una obra que es una manifestación de cómo la arquitectura puede ser una experiencia sensorial, un lienzo que dialoga constantemente con su entorno. Esta casa, que parece haber sido tallada en el mismo terreno donde se asienta, es un testimonio de un diseño audaz que prioriza la conexión humana con la naturaleza por encima de todo.

    “Con esta apuesta, la masa desaparece y no genera impacto en el vacío existente, ni en el espacio urbano”

    El diálogo entre hormigón y bosque

    A primera vista, lo que más impacta de Casa Moro es su materialidad. El hormigón a la vista, con su textura cruda y su color pétreo, podría parecer un elemento frío y ajeno al entorno boscoso. Sin embargo, en manos de los arquitectos, se convierte en el esqueleto de la casa, una estructura que marca y resalta la belleza de los árboles circundantes que se mimetiza con el terreno y se cubre de vegetación. Bajo este, está la mayor parte del programa. Con esta operación, la masa desaparece y no genera impacto en el vacío existente, ni en el espacio urbano.
    Luego, completando el conjunto, flotando en el vacío, ubica una caja reflejante. Una figura que juega y multiplica lo natural.
    Los muros no solo definen los espacios, sino que también dirigen la mirada hacia el exterior, hacia la luz que se filtra entre las copas de los pinos y los rayos del sol, filtrados por los ventanales.

    La madera, por su parte, aporta la calidez necesaria para humanizar el hormigón. Se utiliza en el interior para revestir paredes y techos, y en el exterior para los decks y los detalles, creando una transición suave entre el exterior y el interior. Esta dualidad de materiales —la frialdad del hormigón y la calidez de la madera— genera una tensión armoniosa que es la esencia del diseño de la casa.

    Materialidad

    Primeramente, se dispuso un manto de hormigón ondulado, que se mimetiza con el terreno y se cubre de vegetación. Con esta apuesta, la masa desaparece y no genera impacto en el vacío existente, ni en el espacio urbano.


    Luego, completando el conjunto, flotando en el vacío, se ubicó una caja reflejante. Una figura que juega y multiplica lo natural.
    La disposición de las dos piezas; manto verde y caja reflejante enmarcan el vacío y permiten mantener ese juego de fugas espaciales desde la calle al pulmón verde y crean un espacio habitable, un paseo espacial con tensiones a medida que se recorre hasta llegar al acceso medio sobre el manto.

    El vacío no es ausencia, sino que es lo que le da sentido a la disposición de las partes. Y, esas partes logran vaciar unos huecos dentro del espacio natural.

    Analía de la Llana

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