El recurso natural se presenta como protagonista en la arquitectura a través de luces y sombras que definen los estilos.
La arquitectura es un volumen bajo el sol, el cual manifiesta el paso del tiempo en la proyección de sus sombras y la luz que ingresa al volumen. La luz natural es parte de la arquitectura. Como bien lo define Alberto Campo Baeza, la luz construye el tiempo, la luz es el material capaz de colocar al hombre en relación con la arquitectura. La luz como la gravedad, es algo inevitable.
La arquitectura se ha desarrollado a lo largo del tiempo gracias a la luz y la gravedad.

La arquitectura se ha desarrollado a lo largo del tiempo gracias a la luz y la gravedad. El Panteón en Roma se caracteriza por el ingreso de la ésta a través del óculo de la cúpula, iluminando el espacio interior de forma poética e incluso mística. El espacio se transforma en el transcurso de las horas por las luces y las sombras que penetran el espacio, desplegando una belleza inigualable. Según sea la cantidad de la intensidad de la luz, el objeto arquitectónico adquiere una dimensión diferente. La ausencia de luz impide vivenciar el espacio y del mismo modo, el exceso de luz anula las sombras y disuelve la forma.

Realizar huecos o aberturas en muros y cubiertas, jugar con la luz y sus efectos sobre las superficies han sido, desde los comienzos, una de las principales preocupaciones de los arquitectos. La luz siempre ha ocupado un lugar trascendente para la arquitectura. Otro ejemplo en el modo de jugar con la luz natural lo podemos ver en el interior de Santa Sofía en Estambul.

Louis Kahn expresaba que el sol no sabía de su grandeza hasta que incidió sobre la cara de un edificio. La luz desde el punto de vista de la sensibilidad en la arquitectura es un material.

Notre Dame de Ronchamp de Le Corbusier en Francia, muestra un uso de la luz magistral. Un muro curvo con un baño de luminiscencia crea el efecto sublime de la creación en la tierra.

La arquitectura es un volumen bajo el sol, el cual manifiesta el paso del tiempo en la proyección de sus sombras y la luz que ingresa al volumen.
La capilla de Peter Zumthor exhibe un encofrado interior de troncos de madera. Los cuales quema luego del fraguado. Con un óculo cenital en forma de gota crea el efecto simbólico del ingreso de la luz celestial hacia nosotros en contraste con la penumbra.

Estos buenos ejemplos de arquitectura sensible a la luz natural, muestran la poética que puede tener este material si se usa correctamente.

¿Quéres leer la edición interactiva digital de la Revista ClubHouse? Clic acá.


