La preparación originaria de Italia, es un infaltable en la previa de una comida principal. Con distintos agregados, la focaccia es una masa crujiente y aireada que resulta fácil de preparar.
Emigrada de Italia y popularizada en miles de cocinas, la focaccia es tan bien aceptada como los calzones y los paninis por la exquisitez de su masa.
Este pan plano cubierto de hierbas u otros productos sabrosos, se realiza con masa madre y fermentaciones retardadas.

Se diferencia de la pizza por su forma, el alto de su masa y su tiempo de cocción. La posibilidad de sumar especias en su interior la hace única y deseada por todos.
Masa
Para esta preparación necesitamos una bandeja bien engrasada para darle espacio para expandirse por sí misma, presionando su superficie con los dedos húmedos.
La preparación originaria de Italia es un infaltable en la previa o picada de otra comida principal.
Para la cobertura se necesita aceite de oliva virgen extra, alguna hierba aromática (el romero le queda genial) y sal. Otras opciones pueden ser: tomate seco hidratado; aceitunas negras o verdes; tomate fresco o cherrys; cebolla o puerro; queso azul o de cabra; anchoas, panceta, jamón o chorizo.
Ingredientes (para 5 personas)
- 200 g de harina de trigo
- 300 g de harina común
- 7 g de levadura seca}
- 10 g de azúcar
- 10 g de sal fina
- 350 g de agua
- Aceite de oliva virgen extra para pincelar
- Hierbas provenzales a gusto
- Sal gruesa a gusto

Preparación (dificultad media)
Combinar en un recipiente las harinas con la sal. Formar un hueco y echar el agua con el azúcar y la levadura. Empezar a mezclar hasta homogeneizar, tapar con un paño y esperar 10-15 minutos.
En el amasado, al ser una masa húmeda, se puede usar una amasadora -unos 8-10 minutos-, o se puede hacer a mano. Es más fácil si los primeros minutos se hacen pliegues de la masa sobre sí misma usando una rasqueta de metal ligeramente engrasada con aceite. Hay que evitar añadir más harina.
Ahora se debe engrasar la mesada, echar la masa y amasar a mano, engrasándolas de vez en cuando con aceite o humedeciéndolas con agua, trabajando de corrido o con amasados cortos y reposos de 15-30 minutos.
Reposo
Cuando la masa esté lisa, elástica y suave, tapar con un paño húmedo o film de cocina dentro de un recipiente engrasado, y dejar levar hasta que casi doble su tamaño. No debería tardar más de una hora, pero depende mucho de la levadura, el amasado y la temperatura.
Emigrada de Italia y popularizada en miles de cocinas, la focaccia es tan bien aceptada como los calzones y los paninis.
Engrasar bien con aceite una bandeja rectangular de unos 15×25 cm (aproximadamente) y unos 3 cm de altura. Volcar con suavidad la masa levada y extenderla ligeramente sin aplastarla, extendiéndola desde la parte inferior con las manos engrasadas. No tiene que quedar perfecta, porque sola se asentará. Pincelar con aceite y dejar levar 20-30 minutos.
Cocción
Precaletar el horno a 250-240ºC. Extender la masa con mucha suavidad, tomándola desde abajo y extendiéndola con los dedos, sin llegar del todo a los bordes de la fuente. Pincelar con aceite y hacer huecos por toda la superficie hundiendo los dedos. Agregar más aceite y dejar reposar 10 minutos.
Aderezar con los ingredientes elegidos, sin sobrecargarla. Presionarlos con suavidad, añadir más aceite y dejar reposar de nuevo 10 minutos. No dejar que suba más de 3 cm de altura.

Para terminar, aderezar con otro chorro de aceite, añadir sal gruesa y meter en el horno. Hornear 5 minutos, bajar la temperatura a 220ºC y continuar horneando hasta que esté bien dorada, unos 15-20 minutos en total. Sumar aceite apenas salga del horno, esperar 5 minutos, desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.


