Capturando e infiltrando el regalo del cielo.

Por Prof. Claudio Doratto. Contactalo aquí 

Antes de comenzar la nota de esta edición quiero agradecer la enorme cantidad de comentarios recibidos para que comente en líneas generales cómo podés contribuir al medio ambiente, recolectando el agua de lluvia.

Si bien hay muchas formas de “sembrar el agua” dependiendo si se trata de un jardín, la ladera de un cerro o un centro urbanizado; quiero que sepas que es posible capturar la escorrentía para almacenarla y emplearla en el riego de las áreas verdes.

Cuando se tratan de obras grandes pueden asociarse a plantas de tratamiento de aguas grises para aprovechar cada gota recolectada.

Volviendo a nuestros jardines, que seguramente es lo que esperás, tenés en la edición anterior algunas de las características en lo que respecta al tamaño, la ubicación y otros detalles; así que avanzaremos en los aspectos constructivos.

Diseño y construcción 

Los jardines de lluvia funcionan mejor en áreas de drenaje de tamaño pequeño a mediano. 

Si la pendiente es superior al 5-10%, es posible que se necesite una berma (cordón elevado) para contener la escorrentía en la cuenca del jardín de lluvia. 

Una vez elegido el lugar y definido el tamaño del jardín, se excava el área a una profundidad de 15 y 25 cm según el área de drenaje y la prueba de percolación del suelo que nos revelará la capacidad de este para infiltrar el agua.

Los jardines de lluvia funcionan mejor en áreas de drenaje de tamaño pequeño a mediano.

Luego de la excavación se debe labrar entre 15 y 30 cm para aflojar el subsuelo y facilitar la siembra. Cuando el suelo es muy arcilloso deberemos incorporar arena y materia orgánica para que no se compacte y permita la infiltración.

Como en la práctica se pueden tener lluvias que superen la capacidad del jardín, se coloca un desbordamiento para llevar el exceso de agua de una lluvia muy intensa a una salida adecuada, como un segundo jardín de lluvia, un depósito, un desagüe pluvial o una zanja. 

Las cañerías de entrada y desbordamiento, generalmente se cubren con una capa de grava como las de un río o piedras del tamaño de un puño para ayudar a dispersar y disminuir la velocidad del flujo de agua. 

Se recomienda agregar una capa de compost de 5 a 10 cm. para proporcionar nutrientes al suelo ya que se retiró la capa superior rica en nutrientes, para mejorar la infiltración y actuar como esponja reteniendo agua por la presencia de la materia orgánica.

Luego, el jardín de lluvia se planta con plantas nativas no invasivas capaces de resistir tanto la sequía como las inundaciones periódicas de sus sistemas de raíces. 

Una capa de mantillo de madera dura triturada de 5 centímetros de espesor servirá para filtrar aún más el agua entrante, ayudar a mantener la humedad, proporcionar una descomposición biótica de los contaminantes y una barrera contra las malezas.

La profundidad final del jardín de lluvia será entre 10 y 20 cm. después de que las capas de compost y mantillo se hayan asentado por la acción de las primeras lluvias.

Las plantas del jardín

Mientras que los jardines de lluvia son una forma muy funcional para ayudar a proteger la calidad del agua, también pueden ser una parte atractiva de tu patio y barrio si se planifican en áreas comunes. 

Para ello, deberás elegir las plantas sobre la base de consideraciones de sitio para luz, humedad y el suelo. 

Varía la estructura de las plantas, altura y color de la inflorescencia de temporada para que además de bello se convierta en hábitat para mariposas. 

El uso de plantas nativas es muy recomendable y casi te diría que fundamental en algunos lugares porque son las que están adaptadas a el clima y al régimen de lluvias de tu zona.

Si te preguntás por la posibilidad de incorporar otras que te gustan más, lo cierto es que sí, siempre que puedan vivir en las mismas condiciones xerófilas. Sin riego adicional, y es allí en lo que debés centrarte.

Es ideal colocar plantas nativas, no invasivas, capaces de resistir tanto la sequía, como las inundaciones periódicas. 

Un jardín de lluvia no cuenta con riego artificial (aunque se pueden implementar en la etapa inicial hasta que las plantas se hayan establecido) porque haría que el suelo y subsuelo se encuentre saturado. Dicho en otras palabras, no podrá absorber como una esponja si sus poros ya contienen agua.

Las plantas jóvenes o plántulas son las mejores para los jardines de lluvia ya que son las más simples para establecer y mantener. 

Agrupa especies individuales al azar en grupos de 3 a 5 plantas para proporcionar un color más intenso. 

Asegurate de repetir esos grupos individuales para crear repetición y cohesión en una plantación. Es una buena idea etiquetar a cada grupo individual de plantas. Esto ayudará a diferenciar las plantas jóvenes de las arvenses cuando hagas el mantenimiento del jardín y desees retirarlas.

Una vez que hayas plantado, deberás aplicar una capa de mantillo o mulch (acolchado) orgánico que reducirá las pérdidas de agua por evaporación, la aparición de hierbas arvenses e irá aportando materia orgánica al suelo para que se torne más fértil.

Ya cuentas con la información necesaria para poder construir tu propio “Jardín de lluvia” espero que la implementes. Y si te animás, le sacás algunas fotos y las compartís con nosotros. 

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