Vamos llegando al fin de la época invernal, se acerca el calor de la primavera y con él vienen las tan odiadas pulgas y garrapatas.

Los días se alargan con más horas luz y aumenta la temperatura ambiente, las condiciones óptimas para que estos parásitos despierten de su sueño invernal y comiencen a alimentarse y reproducirse. Es el ciclo normal de la vida, solo que en este caso ¡lo hacen encima de nuestras mascotas!

Salimos a pasear con ellos, a distendernos o a gastar energía acumulada y volvemos a casa con el enemigo a cuestas. Que, además, buscan su propio espacio para anidar, quedándose a vivir con nosotros. Sus huevos y larvas son minúsculos, no podemos distinguirlos a simple vista y no mueren fácilmente con los productos comunes de desinfección que solemos usar, tornándose en un terrible desafío erradicarlos una vez instalados.

El caso de las pulgas es muy particular: sólo vemos las pulgas adultas que representan al 10% del total de las formas, es decir “la punta del iceberg”. El resto de las formas inmaduras (huevos-larvas y pupas) están en el ambiente, en el pasto, alfombras, sillones, piso, simplemente esperando a convertirse en pulgas adultas y subirse a nuestras mascotas para alimentarse, reproducirse y poner huevos, no se adhieren a los pelos (como es el caso de los piojos), y es entonces que cuando nuestros amigos se rascan o sacuden los huevos se caen al piso y vuelve a empezar el ciclo.

Las garrapatas tienen un ciclo diferente, en donde tanto las formas maduras como inmaduras pasan más tiempo sobre nuestras mascotas alimentándose y son de mayor tamaño, visibles y palpables por nosotros, aunque no pican tanto como las pulgas, debido a que su saliva tiene una sustancia que ‘anestesia’ la zona, lo que las hace más tolerable. El daño no sólo se reduce a estar chupando sangre llegando a producir anemia en algunos casos, sino que también transmiten enfermedades sistémicas graves como la ehrlichiosis o hepatozoonosis canina, que pueden producir incluso la muerte. Como si todo ello no fuera por demás angustiante, ocasionalmente se suben a nosotros y a nuestros hijos, enfermándonos también.

Por suerte hay soluciones. Existen para nuestras mascotas talcos (generalmente usados en cachorros muy chicos), líquidos específicos para diluir, collares que no matan pero alejan pulgas y garrapatas; pipetas y spray usados con muy buenos resultados según estilo de vida del animal-familia y, últimamente, los famosos “comprimidos” que superan en velocidad de acción y tiempo de protección a todos los demás, siendo muy seguros para las familias con niños ya que pueden bañarlos sin pérdida del producto y abrazarlos todo lo que se desee sin transferencia alguna a nosotros en el proceso.

En cuanto al uso en el entorno o ambiente, la gran mayoría de productos son líquidos a diluir, que deben aplicarse de forma pareja y repetida cada semana o quincena hasta bajar la carga parasitaria. En general se requiere de aspersores profesionales y vestimenta adecuada, ya que son productos volátiles que se absorben tanto por piel como inhalándolos al momento de aplicarlos, constituyendo un riesgo para nuestra salud.

Es posible controlarlos. Hay una amplia variedad de soluciones posibles, siempre debés estar correctamente asesorado.

Consultá con tu veterinario amigo ¡Esa es la mejor opción!

Suárez 54, Maipú, Mendoza / Teléfono 0261 4814317

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