Si sos un apasionado de las tiendas de antigüedades, te gusta el estilo vintage o tenés mucho aprecio por ese mueble de tus abuelos, esta nota es todo lo que necesitás.

Antes de empezar la restauración del mueble, es importante someterlo a un chequeo completo para valorar si vale o no vale la pena restaurarlo. Siempre es mejor que el número de piezas que necesités cambiar no supere a las que se pueden conservar.

PASO A PASO

  1. LIMPIÁ EL MUEBLE

Basta con pasarle un trapo humedecido en agua y un poco de jabón neutro y dejarlo secar totalmente. Repasá las manchas en esquinas o molduras con un cepillo de dientes muy duro mojado en disolvente. Luego eliminá la pintura o el barniz, aplicando removedor con una brocha y retirándolo con una espátula. Por último, pasá una lija fina.

  1. REPARÁ LOS GOLPES

Las hendiduras ligeras de la madera desaparecen al colocar un trapo mojado en agua o en leche caliente sobre la zona afectada. hay que sujetarlo fuerte con una cinta y dejarlo actuar unas horas. También podés tapar las fisuras con masilla o cera natural para disimular arañazos e imperfecciones. Para devolverle su color original, pintá con óleos de la tonalidad de la madera.

  1. PUERTAS Y CAJONES

Si el mueble que querés restaurar tiene la puerta descolgada o sus cajones no se deslizan bien, es fundamental arreglarlos para dejarlo en buen estado.

  1. RESTAURÁ CERRADURAS

Prestá atención a las cerraduras de bronce: se limpian con agua y jabón. El resto de metales repasalos con un cepillo suave, humedecido en vinagre. Las cerraduras repasalas con aceite y frotalas con un cepillo metálico de suave.

  1. SUSTITUÍ LOS ELEMENTOS ESTROPEADOS O ROTOS

Si te animás a cambiar pequeñas piezas de tu mueble, como patas y molduras, retíralas con mucho cuidado. Para pegar las nuevas piezas, eliminá los restos del antiguo pegamento. Luego aplicá pegamento blanco, sujetá la pieza con otro objeto y dejala secar 24 horas. Si solo querés pegar la pieza original y te cuesta quitarla de la estructura, aplicá directamente el pegamento.

  1. BARNIZAR Y ENCERAR

Aplicá una capa de barniz (mate o satinado), dejá secar 24 horas, lijá el mueble, limpiá el polvo y dale otra mano en el sentido de la veta. Luego, con algodón, colocá una capa de cera incolora, le dará un aspecto mucho más natural.

  1. ¿TEÑIR O NO TEÑIR?

Si tu mueble antiguo ha perdido el color o querés darle un aire completamente renovado, es aconsejable teñirlo. Debés lijar, limpiar y aplicar con una brocha suave que no suelte pelitos una capa de tinta. Para oscurecerla pasale varias capas hasta acertar con el tono.

  1. ACABADO EN GOMA LACA

Esto se recomienda solo cuando el mueble a restaurar presenta este acabado originalmente. Su textura viscosa tapa los poros de la madera y, además, le da brillo. En acabado transparente o ámbar, debés aplicar unas 5 capas con una brocha especial para este producto.

  1. PULIR

Para que el acabado final del mueble a restaurar sea más brillante, podés aplicar al menos una segunda capa, ya sea de barniz, de tinte o de goma laca. Es conveniente encerar la pieza una o dos veces al año para mantenerla en perfecto estado tras la restauración.

  1. RENOVÁ LA TAPICERÍA

Si estás renovando una silla o una butaca y la tela no está muy deteriorada, basta con una puesta a punto para que esté como nueva. Debés desclavarla con cuidado de la estructura y darle una limpieza a fondo. Luego, podés ponerla de nuevo con una emgrapadora especial para tapizar. Si la tela original está inservible, creá una plantilla de la forma del tapizado original, recortá la nueva tela y terminá la silla con la emgrapadora.

Si estabas pensando en restaurar ese mueble que tenés guardado hace años, es el momento. ¡Siguiendo estos pasos no podés fallar!

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