Un proyecto familiar que con el correr del tiempo se convirtió en un espacio donde coinciden las pasiones de sus dueños con una innovadora propuesta turística.

Por Dis. Interior Flor Suarez Apatye. Contactala aquí

Al comienzo de este extraordinario proyecto era todo anhelo. Poder desarrollar un proyecto familiar donde descansar y disfrutar en un entorno único. Una casa familiar, espacios de recreación y algunos lugares para huéspedes.

Con el correr del tiempo, la idea fue creciendo y el trabajo en equipo entre los dueños y las arquitectas, fue haciendo que se incorporaran las pasiones por la gastronomía y la equitación. Lo que convirtió el proyecto en un emprendimiento turístico de primer nivel.

La arquitectura general tiene un carácter contemporáneo, simple, con materiales acordes a los colores del paisaje, tonos beige, grises, toda la gama de los tostados y marrones dado en la piedra, cemento, maderas recuperadas y hierro. 

El acceso es mediante un portal de seguridad a una calle lineal, recta y dirigida, franqueada por viñedos hacia el corazón del terreno en donde se emplaza el área de esparcimiento. 

Lo primero que se puede apreciar al llegar, es un gran espacio verde y la pista de salto.  Además de esta, hay otras de arena de entrenamiento sobre un contexto verde imponente.

Los edificios que componen el conjunto, cuentan con importantes galerías y terrazas que relacionan y fusionan los espacios interiores con los exteriores. A medida que el visitante va recorriendo el complejo, va descubriendo distintos enfoques y sensaciones que brinda el lugar.

Se generó un espacio con un “muelle” tipo mirador sobre la sala de máquinas, desde donde se completa una vista panorámica increíble hacia todo el complejo. 

Hay tres casas construidas y totalmente equipadas para poder hospedarse en el lugar.

La caballeriza es un edificio que cumple con todos los requerimientos técnicos para el deporte. Con boxes para los caballos, veterinaria, parideras, duchas y pileta para que los caballos hagan ejercicio.

Detalle de la pileta para los caballos que rodea toda la zona de caballerizas.

Cuenta con oficinas, baños completos para jinetes, cocina para personal y lavandería, dormitorios para cuidadores y veterinarios.

Detalles constructivos.

Los eventos de salto se viven y disfrutan desde asientos de durmientes en forma de gradas sobre los jardines, al aire libre. 

El restaurante posee galerías y una gran terraza para poder disfrutar de eventos equinos y la propuesta gastronómica del emprendimiento.

A este lugar se accede por una rampa o escalinata a un hall que tiene como telón de fondo un muro de durmientes verticales. El salón, con todo su contorno vidriado, da directamente a la pista. 

El acceso al edificio donde convergen los elementos constructivos como el hormigón visto, la piedra y la madera.

Al aire libre se construyó un rincón de fuego circular que completa los sectores de esparcimiento.

El lugar está pensado para disfrutar desde el exterior todo el entorno.  Pérgolas rústicas invitan a disfrutar de las actividades a desarrollarse al aire libre.

En este momento, además de los grandes edificios, hay tres casas construidas y totalmente equipadas para poder hospedarse en el sitio.

Terrazas para poder disfrutar de las vistas y de los días de sol. 

Detalle de la pileta con borde sin fin para darle sensación de profundidad con el horizonte. 

Para el interiorismo, Casa Real trabajó con un criterio dinámico y moderno.

El desafío fue lograr espacios cálidos donde el cemento y hierro, que fueron la fuente de inspiración. El aporte de la madera le dio esos toques cálidos, al igual que la textura de los géneros utilizados para equipar los ambientes.

Para brindarles mayor comodidad a los jinetes y usuarios de las caballerizas, se proyectaron muebles de guardado para botas, cascos y otros accesorios. Todos de diseño exclusivo y a medida por parte del equipo de interiorismo.

Dos importantes arañas trabajadas con madera de duelas y detalles en hierro óxido armonizan con los butacones de cuero. 

Posee un living con un hogar a leña donde Casa Real generó en torno al fuego, un clima de relax con grandes sillones como protagonistas, una alfombra de yute cruda enmarca el lugar acompañado de cortinas automatizadas de persianas americanas en madera negra y pesadas cortinas de pana y que nos permiten controlar la luz del sol.

Los edificios que componen el conjunto, cuentan con importantes galerías y terrazas que relacionan y fusionan los espacios interiores con los exteriores. 

El sector de la barra fue realizado en hierro con bulones y tapa en madera zoita; utilizando en recurso de cuero de pelo en banquetas que contrarrestan con la rigidez del hierro.

La envolvente de la estiba de vinos, en el espacio de guarda, está hecha con planchuelas de hierro, remata en una mesa central donde se destaca una antigua araña francesa de cristales que otorga al espacio una mágica luz dándole un aire de sofisticación.

La cava subterránea posee grandes dimensiones. El techo casetonado lograr cubrir grandes luces sin columnas que interfieran. Se ingresa por la escalera principal del edificio y por ascensor montacargas, además de otra escalera desde la zona de servicio.

Casa Real decoró este espacio con sillones de livings antiguos, muebles para almacenar especias y jamones y jaulas para vinos.

Al proyecto se le agregó una Capilla familiar sobre una loma. 

Su estilo simple, minimalista con inspiraciones en las iglesias clásicas. Posee una espadaña con una campana antigua que repica con un sonido espectacular. En el interior hay solo un altar y 4 bancos, ya que las ceremonias se celebran al aire libre y entre viñedos.  

Ficha Técnica

Ubicación: Alto Agrelo, Luján, Mendoza

Proyecto: Arquitecta Alejandra Reta y Arquitecta Verónica Fader

Decoración: Casa Real de Andrea Richardi y Miriam Vendramelli.

Año: 2022.

¿Querés leer la edición interactiva digital de la Revista ClubHouse? Hacé clic aquí.

Conocé más sobre Revista ClubHouse.

 

 

 

Deje su respuesta

Please enter your comment!
Por favor introduzca su nombre