Una obra ubicada en el barrio de Recoleta, en Buenos Aires.

Algunas personas tienen habilidad para descubrir joyas escondidas dentro de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires, pero si el hallazgo es en el Alvear Palace Hotel, la suerte es doble. Ubicado en el barrio de Recoleta, el hotel cuenta además con varios departamentos privados, uno de ellos en el tercer piso y destinado por su nueva propietaria como pied-à-terre en la ciudad.

La obra duró cuatro meses, tiempo en el que abrieron espacios, aclararon pisos, cambiaron cables de más de cien años y pintaron paredes de off white, logrando un contrapunto impactante con las puertas negras y las guardas del piso del mismo color.

La elección de una caja blanca no fue casual, ya que la propietaria tenía en mente darle total protagonismo a la obra de Rómulo Macció, ubicada en el centro del living.

El diseño de iluminación fue un trabajo en conjunto con José Maserazzo, de Huup. Se propuso las bandejas negras del techo que dan luz indirecta y directa. También se agrego spots embutidos regulados con dimmer.

En lugar de mesa de comedor tradicional optó por una redonda tipo lounge y varias auxiliares que permiten sentar hasta doce personas, una idea acertada dada la intensa actividad social de la anfitriona. 

En el baño, revestimiento de dekton Aura, muebles diseñados por el Estudio CDW y lámparas colgantes de Huup. Originalmente los pisos de roble de Eslavonia eran oscuros y tenían guardas marrones. Para aclararlos, fueron hidrolaqueados, pintados y patinados, logrando un efecto contrastante con las guardas y puertas negras.

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