La Pontificia Universidad Católica Argentina brinda una propuesta educativa integral.

Hace años los sistemas educativos tienen la preocupación de incorporar entre sus prioridades el educar las emociones humanas. Los valores, las virtudes, las habilidades sociales, las emociones, los objetivos socio afectivos, la inteligencia emocional han sido centro de permanentes preocupaciones entre psicólogos y pedagogos y han estado presentes en los sistemas escolares.

El actual desafío que presenta la pandemia a las instituciones educativas formales agudiza sin duda la relación que tiene que haber entre el equilibrio de transmitir conocimientos socialmente significativos, evaluar su aprendizaje y formar una persona íntegra y segura para dar respuesta a los desafíos de la vida.

La educación socioemocional juega un rol fundamental ya que su objetivo es adquirir aptitudes para lograr bienestar personal.

Desde 1960, el concepto de inteligencia emocional de Goleman ha penetrado en el mundo educativo, manifestándose en emociones tales como la empatía, el entusiasmo, el autocontrol, la perseverancia, entre otras. Goleman sostiene que toda emoción constituye un impulso que moviliza a la acción.

Asumimos que la persona, gracias también al aporte de Howard Gardner, tiene posibilidad de desarrollar ocho inteligencias, agregando una novena inteligencia que plantea Francesc Torralba, la inteligencia espiritual, que define como la capacidad del corazón humano. La educación socioemocional juega un rol fundamental ya que su objetivo es adquirir aptitudes para lograr bienestar personal.

Formar en valores trascendentales y en virtudes cardinales, nos dará oportunidad a que estas generaciones, a quienes les toca vivir en un mundo cada vez más polarizado, aprendan a ser resilientes, perseverantes, y solidarios.

 Mag. Gabriela Azar.

Directora del Departamento de Educación de la Universidad Católica Argentina (UCA)

www.uca.edu.ar

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