Hoy, el Club de Mujeres Profesionales del Vino cuenta con 110 integrantes; todas, enólogas e ingenieras agrónomas con altos mandos en bodegas y fincas.

Por Florencia Da Souza

Comenzaba octubre de 2015 cuando la enóloga Estela Perinetti, de Las Estelas, y la sommelier María Laura Ortiz, de Winifera, fundan el Club de Mujeres Profesionales del Vino, en Mendoza. Su objetivo inicial –que se mantiene hasta estos días- era potenciar el rol de la mujer en la industria del vino.

ELCMPV celebra su quinto aniversario.En la primera convocatoria, reúnen a distintas profesionales reconocidas de la vitivinicultura local y nacional; aquellas que, quizás, figuraban más por los medios de comunicación o entre sus pares de la industria. En la actualidad, la gran mayoría de esas mujeres que inició esta agrupación, forma parte de la comisión directiva.

 

“Ese primer encuentro dejó ver que detrás del vino había muchas mujeres; más de las que se veían. Eso nos llevó a pensar en hacer crecer nuestro club”, sostienen con orgullo las profesionales.

Hoy, a 5 años de su fundación, el club cuenta con 110 integrantes; todas enólogas o ingenieras agrónomas que ocupan la primera o segunda línea de mando en bodegas y fincas.

Unidas por la profesión y su rol en la industria.

Un club para consultas, asesoramiento, soporte y colaboración

Sin intenciones de volverlo un lugar de encuentros sociales, el club se posicionó, desde su inicio, en una agrupación meramente técnica, en la que pueden hacerse interconsultas profesionales o sobre necesidades que puedan surgir. Los temas más recurrentes que tratan sus integrantes son: datos e información sobre proveedores o insumos; solicitud de ayuda para diferentes tareas, como embotellar o cosechar; intercambios de información sobre experimentos técnicos/científicos; avisos de riesgos de cosecha o cambio de legislación en normativas para exportar, entre otros. “La generosidad y el profesionalismo han sido la clave para sostenerlo a lo largo de los años”, aseguran sus fundadoras.

Entre otras acciones, desde 2018, el club tiene periódicamente reuniones exclusivas con los principales críticos de vinos internacionales; así, brinda a más de 40 profesionales, la oportunidad de conocerlos personalmente y de presentarles sus vinos.

Profesionales de bodegas y fincas de todo el país.

Además, organiza degustaciones técnicas con distintas temáticas para seguir desarrollando el potencial de cada bodega.

En 2019, deciden darle formalidad a la comunicación del grupo y desarrollan su imagen institucional. Recientemente, en su página de Facebook,  se realizó una importante acción de comunicación en la que se presentó a cada una de las enólogas y agrónomas con su foto, puesto, pasión y posición y las decenas de miles de vistas mostraron el interés del público.

Cinco años, muchos testimonios

Qué opinan y cómo se sienten algunas de las integrantes del Club de Mujeres Profesionales del Vino, a continuación para CH Vinos.

Laura Principiano, enóloga de Zuccardi Valle de Uco (Mendoza): “El club de mujeres es una iniciativa lindísima; una oportunidad de conocernos entre las mujeres que vivimos en el mundo del vino que, a pesar de estar tan cerca, muchas veces no tenemos la oportunidad de encontrarnos. Nos ha ayudado a conectarnos, compartir miradas, experiencias e información. El club nos acerca, crea una red de contención, de ayuda y de crecimiento profesional para todas las mujeres que formamos parte. El rol de la mujer en todos los aspectos de la vida ha cobrado muchísima importancia y la industria del vino no se queda afuera; cada vez somos más las mujeres que tenemos roles importantes dentro de las bodegas y estar conectadas nos ayuda a poder llevar a cabo nuestras actividades de la mejor manera posible”.

Más de cien mujeres enólogas e ingenieras agrónomas forman parte del club.

Daniela Mansilla, ingeniera agrónoma, PatenteX (Córdoba): “Tras una conversación con una colega sobre las dificultades de la industria para las mujeres, me comentó del club y me invitó a sumarme. Desde que soy parte no me siento tan sola; encontré que compartimos los mismos problemas y teníamos los mismos desafíos. Me alegra ser parte de este grupo de mujeres maravillosas con las que aprendo un montón e intercambiamos mucha información técnica que es de gran utilidad. ¡Es una herramienta de trabajo y de contención emocional!”

Julia Halupczok, Sophenia, Gualtallary (Mendoza): “Hace 3 años que pertenezco al CMPV;  para mí es un honor estar entre tantas mujeres talentosas y trabajadoras. Es una gran herramienta a la hora de ayudarse y compartir información tanto técnica como operativa. No hay desperdicio. Seguimos creciendo en apoyo y en buena comunicación”.

Su distintivo.Tania Höy, Bodega Burbujas de Altura (Salta): “Me cuesta sentirme cerca a la distancia y al no conocerlas a todas personalmente, pero me  encanta que se haya formado el club; siento que hay muy buen feeling. Nos complementamos y apoyamos de acuerdo a las diferentes experiencias de cada una. La generosidad es la gran virtud del grupo y lo hace más fuerte al ser todas eslabones de una gran cadena de trabajo, experiencia y vivencias. Me enorgullece formar parte”.

 

¡Salud por el quinto aniversario de una agrupación que sigue cumpliendo con los objetivos que se propuso en un comienzo gracias a cada una de sus integrantes!

Contacto: en Facebook Club de Mujeres Profesionales del Vino.

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